jueves, 19 de marzo de 2015

¡LOS QUE VAN A VOTAR OS SALUDAN! (II) ¡Elecciones andaluzas, quillo!





E
sto os sonará: Andalucía, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española.  

De haberlo leído por ahí, me vengo a referir. Concretamente en el Estatuto de Autonomía, artículo primero. Hasta ahí bien. Pero lo que no reza el Estatuto es que la forma de gobierno sea la democracia «costalera». O sea, Ntra. Sra. de San Telmo (que vendría a ser la presidenta) y sus apóstoles arriba, y los demás a costal, cargando con todos ellos; parándonos cada cuatro años en la estación de penitencia a que les canten una saeta electoral. 

Al menos yo no lo he visto.

Y van TREINTA Y TRES AÑOS.

Y es que Sevilla (que tiene un color especial y sigue oliendo a azahar) este año tiene dos ferias de abril: una la oficial y otra esta misma semana que culmina con la traca de las elecciones el domingo 22 de marzo. Andan los candidatos/as, asesores, pagafantas y demás fauna recorriendo el Real de la Feria y la calle del Infierno, caseta a caseta, pueblo a pueblo, con su traje de lunares de propuestas y sus batas de cola de imputados.

Que después vendrá el calvario. Viene la Semana Santa y ahí los podremos ver con devoción de torrijas y lágrimas recorrer todas las cofradías del voto para pactar y hacerse un selfie con el Santísimo Cristo de la Mayoría Suficiente.

            Eso es así, en general. Como para enmarcar un poco el bodegón.

            Ahora bajemos a las bodegas del asunto.

            El próximo domingo, veintidós de marzo de dos mil y quince (festividad de san Epafrodito) se celebran elecciones al parlamento andaluz. Que se compone de 109 diputados y diputadas; a cada provincia se le asigna un mínimo de ocho diputados (8 provincias son 64 diputados) y el resto (45 diputados) se asigna proporcionalmente a la población. Lo que hace un total, según el decreto de convocatoria de:

            Almería…      12
            Cádiz…          15
            Córdoba…    12
            Granada…    13
            Huelva…        11       
            Jaén…            11
            Málaga…       17
            Sevilla…         18

                        Total: 109.
           
Así que la mayoría absoluta (el rodillo, vamos) se sitúa en 55 diputados (el cielo nos libre…).

La circunscripción electoral es la provincia. Y no se tienen en cuenta las candidaturas que no obtengan un mínimo del 3 por ciento de los votos válidos emitidos en cada circunscripción. Así por ejemplo, los que votasteis al partido «Alternativa Motor y Deportes», que obtuvo en las autonómicas de 2012 un total de 362 votos… pues es como si hubierais practicado el onanismo forense. O sea, leches.

Dependiendo de dónde viváis, vuestro voto «vale» más o menos. Cuanta más  población tenga vuestra provincia menos vale el voto. No porque los tontos vivamos más juntos, eso es que es así desde que se inventó el Régimen del 78 (pero no os lo van a contar en los telediarios, claro). Por ejemplo, el voto de Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo (actual duque de Alba), suponiendo que tenga vecindad administrativa en Sevilla, vale menos que el de un jornalero del olivar de Jaén. Algo es… oye.

Esto puede tener otra lectura, si vuestra provincia tiene una población mayoritariamente urbana, el voto rural «pesa» muchísimo. Sevilla, con casi dos millones de habitantes en su provincia, concentra casi un millón de habitantes entre la capital y sus poblaciones cercanas (voto urbano, cada candidatura necesita muchos más votos); siendo el resto poblaciones de pocos miles de habitantes (pero con mucho poderío y salero), que (perdónenme los parroquianos) con un mitin, una paella y un polideportivo es más fácil «canalizar» el voto que ahí sí que tiene un gran peso relativo. De ahí se explica que el alcalde de Sevilla sea del PP y en Brenes del PSOE. Por simplificar un poco.

Como siempre, tenemos varias opciones:

1.- Voto a una candidatura.
Llevas tu DNI y tu persona física al colegio electoral y votas. Tu voto suma a la candidatura elegida.

2.- Voto en blanco.
            No introduces nada en el sobre, y votas. Esto hace que tu voto se sume al total de sufragios válidos emitidos sobre el que se calcula la distribución de escaños, elevando el número de votos necesarios en cada provincia para obtener un diputado. O sea, ayuda a los partidos grandes y perjudica a los demás.  

3.- Abstención.
            No vas a votar, porque eres un tío que se ha leído a Bakunin y a Kropotkin y vives retirado en una cueva reflexionando. O que te vas a Cazalla de la Sierra de barbacoa, vamos.
            En este caso, tu no-voto no modifica el resultado electoral. Pero siempre beneficia más a los votantes más movilizados (sea por cuestión de no perder los garbanzos o por razones ideológicas).
           
 4.- Voto nulo.
            Este es el de los cachondos/as que metéis una rodaja de chorizo en el sobre, o modificáis la papeleta añadiendo la candidatura de Chiquito de la Calzada. Tampoco modifica en nada el resultado electoral. Pero si es  gracioso saldréis en la prensa.


            Por repasar un poco el menú de los comicios, si sois de usar un solo hemisferio cerebral (perjudicados de ver mucho Sálvame de Luxe o similar) podéis votar al bonito bipartito. Bien a Susana o al Juanma (vaya por delante mi respeto a los/as que los votéis por convencimiento programático, que igual hay alguien…).

            Susana Díaz Pacheco (40 añitos), candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía (ah, espera, que ¿ya lo es?…), es una trianera de raza de las de «Triana puente y aparte». Licenciada en Derecho por la universidad de Sevilla, terminó su carrera en tan solo 10 años, ya que desde jovencita en la uni,  hace como unas 25 primaveras se movía en las Juventudes Socialistas como pez en el agua. Y tan bien se movió «la pececilla» que los «grandes tiburones» (Chaves y Griñán) están a puntito de ahogarse en el océano de la imputación mientras ella flota, salta y caracolea sobre la espuma de las olas de Matalascañas. Casó en matrimonio canónico con José María Moriche en la capilla de la Esperanza de Triana, advocación de la que los dos son muy devotos y él costalero; cosa que siendo como es de su vida privada, a vosotros y a mí se nos daría una higa, si no fuera porque es curioso que el consorte (que aparece en la investigación judicial de los famosos cursos de la UGT por haber trabajado en ellos) trabaja actualmente en una cadena de librerías que proveen (¡oh casualidad!) a Canal Sur. Blanco y en botella.

            El Juanma. Candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía del  Partido Popular (que aunque parezca lo contrario no es Rajoy el que se presenta) es un chaval que cae bien. Monísimo y simpatiquísimo. Pero para yerno. A mí me recuerda al Luisma, el de la serie Aida. Pero menos listo y con menos gracia, eso sí. Este muchacho también tiene una vida académica curiosa. Según las biografías oficiales del Congreso de los Diputados pasó de ser Licenciado en Dirección y Administración de Empresas en el año 2000 a no tener ni siquiera titulación universitaria en 2008. El extraño caso del «currículum menguante» (Ver).

            Vayan por delante mis mejores deseos a los dos.

            Y ahora ya podéis ejercer vuestro derecho al voto, queridos niños y niñas, con un poco más de conocimiento de causa. Pero os rogaría que lo hicierais razonadamente, con prudencial sensatez.

            Emitid un voto del que os sintáis orgullosos/as. Que podáis defender en cualquier duelo dialéctico de la tostada de media mañana. Porque en definitiva, el voto es como la ropa interior: libre (algunas/os no llevan), directo (se usa y directa a la lavadora) y secreto (menos cuando se puso de moda en el insti llevar el tanga por fuera). Luego ¿Se va a poner una las bragas de diario ese domingo? ¿O esos calzoncillos de la mili con los que limpias la moto? No. Ponte lo más bonito que tengas. Por si triunfas…





PD. Como último dato, se acaba de descubrir que, mientras la mayoría de los andaluces nos fajábamos contra la crisis día tras día, estos bandíos se subieron el sueldo (Ver).





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