jueves, 11 de febrero de 2016

AGRADECIDO...



… y emocionado (que diría la Morgan), pongo estas líneas al viento para que ondeen al céfiro que toque. […]. «Este adiós no maquilla un ‘hasta luego’, este ‘nunca’, no esconde un ‘ojalá’» […] (que también diría el maestro Sabina). Han sido cinco años escribiendo este cuaderno de bitácora, de aprender mucho y enseñar poco; para mí, desde luego, altamente provechosos.

            Ahora, voy a descansar del articulillo cachondo, que la actualidad se me indigesta. Quieras que no, el comentar los sucedidos en esta letrina patria, te va impregnando el alma de ese olor agusanado y tóxico. Se harta uno hasta de los que quieren «tomar el cielo por asalto» para luego exhibir pajaritas y esmoquin en las galas del sábado. No digo ya de la olla podrida de gaviotas azules. O de los sultanatos del Sur (quizá, «susanatos»).

            Apestan.

            Uno de los narradores por excelencia, Juan Marsé, decía que «la actualidad, a la hora de escribir, más bien estorba. Y hoy más que nunca». No es que uno (ni por asomo) espere escribir algún día el Ulysses de Joyce (por suerte para todos, quizá…), pero si algo más sale de mi teclado me agradaría que estuviera lo menos contaminado posible.

            Me gustaría hacer cosas distintas y más distantes.

            Y puede que alguna vez termine de cabrearme y aplique la máxima de mi querido Bukowski: «Find what you want, and let it kill you». Y me retire a algún sitio cerca del mar a hacerlo. Si lo hago será buena señal, desde luego.

            
             Así que a todas. A todos… gracias por venir.




lunes, 14 de diciembre de 2015

NAVIDADES MARIANAS




E
n estas fechas tan señaladas de mazapán y lotería, cuando se reúnen las familias al amor del hogar, y suenan los villancicos, no quiero dejar pasar la ocasión de desearos, con todo mi cariño… que os parta un rayo. 

A todos no, solo a la mayoría. A los cómplices de la mayoría inabsoluta que va a sacar Mariano dos días antes de que canten los niños de san Ildefonso.

Mariano ya ha ganado. Y lo supo cuando escribió aquello de «Luis, lo entiendo, sé fuerte. Mañana te llamaré», y al día siguiente no sacamos las guillotinas. Por eso no se inmuta.

Así que recibid, hermanos y hermanas en Cristo, mi más sincera felicitación navideña. Que el ángel de la guarda del ministro del Interior (Marcelo) os guíe por el camino recto durante el año que comenzamos en breve.

Y como dice la maldición china: «Ojalá os toque vivir tiempos interesantes».

Feliz 2016.





viernes, 27 de noviembre de 2015

A TENER EN CUENTA...





C
uando escribo esto, parece que es la víspera del famoso «Black Friday». Otra esplendorosa costumbre con su barbarismo que nos colocan los anglos y los sajones, referida al día en que se inaugura la temporada de compras navideñas. ¡En noviembre! (bueno… ya podéis encontrar lotería de Navidad en agosto en vuestro chiringuito playero, tampoco es nada del otro mundo).

Esto del Blac Fraidai, en los EEUU se corresponde con la jornada siguiente del Día de Acción de Gracias. Aquí este año cae en el día 27 de noviembre, san Facundo Mártir. Lo cual que estamos en época de chamuscar las tarjetas bancarias.

            Claro que para ello se tienen que dar tres circunstancias:

                        -Tener cuenta en un banco.
                        -Disponer de una tarjeta asociada a ella.
                        -Gozar de saldo disponible.

            Que desde el crack de 2007 no son ya condiciones detentadas por el común de los mortales de occidente. Hasta entonces sí, cualquier ganapán tenía un tarjetero más largo que el santoral. Yo mismo, llegué a tener cuatro tarjetas de crédito (incluyendo dos Visas Oro que te rilas). Hoy solo conservo una y de débito. Y no la llevo por la calle, le tengo puesto un altarcillo en casa y a veces le rezo.

            El hombre, por su natural inventivo y su manía de continuar con vida, no para de darle vueltas a la cabeza cuando aprietan los fríos financieros. Así que descartado el dinero de plástico se pasa uno a la única opción crediticia para casos de urgencia: la autorización de descubierto en cuenta.

            Es un sistema verbal, fácil, rápido y caro (como todo lo bancario). Pero tiene una premisa sine qua non: tienes que conocer al director de tu sucursal. Y sobre todo, el director de tu sucursal te tiene que conocer a ti (eso es sencillo, con solo apretar un botón el sistema informático le canta hasta lo que hiciste el último verano).

            El único inconveniente es que hay que estar dotado de un cierto espíritu comercial, o sea saber venderse a uno mismo. No se puede llamar a Manolo, nuestro director, un lunes, a las 08:30 de la mañana, que estará recién abierta la sucursal, y el hombre tendrá cara de jabalí acorralado, la mesa llena de problemas aplazados desde el viernes (Manolo es muy español) y acechando al primero que se le acerque para joderlo bien. No.

            La primera premisa es empatizar con Manolo. Verlo como si fuera nuestro jefe. ¿Qué día irías a pedirle a tu jefe un aumento,… un par de días libres? Un viernes al mediodía, por supuesto. Cuando ya Manolo está enterrando en las carpetas del lunes todas las mierdas irresolubles, y desde la ventana le llegan los efluvios de las jibias plancha del bar de enfrente que le chorrea la salivilla por el fondillo del pantalón.

Ahí apareces tú.  

          Bien, pues la llamada tiene que producirse ese viernes entre las 13:00 y las 13:45 (nunca antes). Y hay que haber dedicado la tarde del jueves a preparar un guión, incluso, si hemos practicado ante el espejo algo de lo que en la técnica comercial se conoce como Role Playing (o sea una simulación de la situación), miel sobre hojuelas.

     Os puedo extractar algo del manual sobre Las mejores excusas para autorizaciones de descubierto:

            1.- Estoy esperando una transferencia que no llega.

            Esta es muy común. Manolo está harto de oírla, pero siempre le queda la duda de si tú serás el ÚNICO cliente que no le miente. Aunque es una excusa-condón. De un solo uso. A Manolo no lo engañas dos veces.


            2.- ¿Que no me han ingresado la nómina todavía?

            Bueno, esta… si a Manolo le ingresaran un euro por cada vez que la oye… Es muy de usar cuando te acaban de despedir y todavía no te han ingresado la primera mensualidad de la prestación por desempleo (Manolo lo comprobará, ya te lo digo yo). Si tenéis mucha mucha confianza con Manolo y está ese día sembrao, puede que os regale la preguntita de qué día te la ingresan:

            —El cinco.
            —Por el culo te la hinco.

            Pero ya ha pocos directores así.

            3.- Oye, que tengo que sacar el coche del taller que se le partió la junta de  trócola y engranó el buje de la magneto. Me cobran un pastizal.

            No os inventéis cosas. Porque puede ser que Manolo tenga como hobby la mecánica y lo cabreéis. Y esta excusa es buena porque se puede utilizar cuatrimestralmente, además de hacerle creer a Manolo que os puede colocar un préstamo al consumo para un coche nuevo. No la queméis.
             
4.- Mira que se me ha muerto una tía abuela y he heredado una casa pero tenemos que ir mañana a pagar el impuesto de sucesiones, porque el otro heredero vive en Ejea de los Caballeros y se va.

Esta es buena. No matéis tampoco a más de dos tías abuelas, que Manolo es buena gente pero
un día se os cabrea y os pide la esquela por fax.

5.- Escucha, que el lunes mismo te lo ingreso, este fin de semana he quedado con mi cuñado para ver el fútbol y me va a devolver los 1.000 euros que me debe.
Ni se os ocurra. Que Manolo puede ser un cachondo y a lo mejor os hace que lo invitéis al partido para veros la cara de pánfilo cuando el cuñado no os pague.


Podríamos seguir un buen rato, en mis tiempos de bancario he visto cosas que no creeríais. Pero dejadme que os de un último consejo:

Os van a soplar unos 40 euros de comisión de descubierto sin epidural, más los intereses de descubierto, más las comisiones que el director tenga a bien aplicarte salidas de sus partes nobles. Manolo no os está haciendo ningún favor, hace negocio, y muy bueno. Y encima tiene que parecer que le debéis la vida para que Manolo se sienta tranquilo.

Así que no pidáis un descubierto de 100 euros porque solo podréis sacar unos 50, con suerte… Think Big.




domingo, 13 de septiembre de 2015

LA ESPE



L
a esperanza mata. No hay duda. Al menos yo no la tengo. Y llevo ya más de cincuenta representaciones de Este año lo consigo…, la obra teatral que cada uno representa en el teatro de la vida. Y oye, que siga muchos años en cartel y vosotros que lo veáis. Ahora, que te digo yo que no. Es una maldición maravillosa, pero tiene los mismos efectos que la droga.

            Supongo que es un sentimiento intrínsecamente humano. Pongamos un perro. Un perro no tiene esperanza, vive un feliz presente continuo (sin ser yo filólogo ni nada de eso, se lo tendré que consultar al mío de cabecera, que por fin ha vuelto a las Españas para regocijo de los que estamos desasnándonos en el castellano). O sea, un perro debe tener en mente solo dos tiempos verbales creo, bien el presente bien el pretérito perfecto (pero un pretérito rapidito que se le olvida): como/he comido, trisco/he triscado. Además del presente continuo que en castellano dicen que se forma con la perífrasis «estar + gerundio»: Estoy comiendo/estoy triscando. O sea, una feliz acción presente en curso.

            El modo subjuntivo para un perro debe ser como la «conjetura de Poincaré» para este cura que os escribe.

            Su única preocupación ante un objeto o situación es:

            ¿Se puede jugar con él? ¿Se puede comer? ¿Se puede montar? Y todo esto… ¿se puede hacer AHORA?

            Caso de no ser así, un perro lo descarta o lo entierra y pasa a otra cosa tan feliz como si no hubiera existido nunca la preocupación anterior. Así, la sabia evolución natural, ha dado al perro la posibilidad de mover el rabo y al hombre no. Ya que mover el rabo en modo subjuntivo sería harto complicado.

            Pues bien, el hombre usa tantos tiempos verbales en su cabeza (menos algunos ejemplares del hombre rupestre —sin intención peyorativa alguna para el Homo Abderitensis— que subjuntiva el presente: «ganemos el partido» por «ganamos el partido») que a veces no sabe cuál escoger. Desde que nos volvimos inteligentes cuando nos expulsaron del paraíso por la jodida manzana (que más tonto no se puede ser, porque si el Árbol del Bien y del Mal hubiera dado jamones de bellota, pues oye...) andamos perdidos los «adanes» rebotando contra cada peñasco que nos pone el Supremo Guionista. Las «evas» menos, porque ellas vienen con más inteligencia de serie y mejor terminadas, no cabe duda.

Ando ahora embarrado con La divina comedia y no encuentro mejor definición conceptual que la que usa el Dante a las puertas del infierno: « ¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza! ». Una frase con la que quizá nos debería recibir la matrona que nos ayuda a venir al mundo. Porque como dice mi respetado Arturo Pérez-Reverte, la vida es un territorio hostil. Y no hay nada más hostil que el infierno. Acostumbramos al olvido feliz, pensando que el universo se compone de nuestras bonitas calles europeas asfaltadas, limpias y vigiladas por una policía que nos librará de los malos. Y no. Os daré unos datos curiosos para jodernos el día:


En mi caso, os puedo decir que la esperanza no se cuenta ya en cantidades significativas entre mi acervo.

 Y en su uso como sinónimo de ilusión, yo hace tiempo (como unas ocho empresas) que decidí que mi vida no iba a ser mi trabajo, porque ninguna de mis diversas ocupaciones me han dado la ilusión de poner la vida en ellas. Solo de ganármela. El trabajo es solo una de las cosas que hago. Y como no soy investigador de textos clásicos del siglo IV a.c. o de un laboratorio para secuenciar el ADN de la proteína que cure el cáncer, o bien, alfarero (esos trabajos sí podría amarlos), pues considero la labor diaria como una herramienta que me proporciona atún, pan, queso y gasolina. O sea, para mí, el trabajo es un escoplo que (sudando) me ayuda a comer. Lo que viene a ser una suerte de «cuchara» social. Una herramienta no más valiosa que la escobilla del váter.  

Y he cambiado muchas veces de cuchara. Son prescindibles, se oxidan y jamás se me ocurriría enamorarme de una.  

            Quizá la fe religiosa (que ya sabéis queridos niños y niñas que es una de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad) sea una especie de esperanza diferida, prestada, entregada a un ser trascendente (o amigo imaginario, aunque en este caso hablaríamos de esquizofrenia, excepto que sean millones los seguidores, en cuyo caso se llama religión), que nos evita luchar por algo. Más cómodo es, desde luego.

            Por ejemplo, un opositor que fía más a la esperanza, en sus versiones de advocación mariana, escapularios, patas de conejo o estampitas de fray Leopoldo, antes que al trabajo riguroso… ya debería saber el resultado de su examen. Es como ir a la guerra con un crucifijo y sin armas. Porque incluso en el caso de que se hayan pasado cientos de horas de estudio, ni siquiera así tiene asegurado nada. Solo la oportunidad de competir en igualdad con los poquísimos que sobrevivirán a la matanza.

            Y conste que soy sumamente respetuoso con los adultos responsables que deciden seguir «jugando a los muñecos» (como suelo llamar a la devoción por las imágenes o los Geyperman) durante toda su vida racional; bueno, me molesta un poco que corten las calles en Semana Santa para pasearlos, pero comprendo que, si incluso el poderoso Poncio Pilatos en sus tiempos de gobernador de Judea y de representante imperial del César no se atrevía a dictar algunas penas de muerte sin la aquiescencia de los oscuros brujos del Sanedrín, hoy, finiquitada ya hace tiempo la primera década del siglo XXI se siga teniendo en cuenta.

            Al emperador Napoleón se le daba una higa la religión, pero la consideraba útil para el control de masas.

            No quiero que nos quedemos con un sabor de boca amargo, queridos parroquianos. Tampoco es eso. Estoy con Saramago en que si estudiamos la historia del hombre sobre la Tierra no hay muchas razones para tener esperanza, vale. Pero cuando veo a los niños yendo al cole con una sonrisa me recupero un poco.

            Porque tengo la esperanza de que mi filólogo de cabecera les de clase. 



viernes, 20 de marzo de 2015

SONETOS EN ZAPATILLAS (II) Teresa



No hay lugar en tu oído a la pereza,
ni en tu boca tiene hueco la apatía.
Tu sonrisa es tribunal que amnistía
el sufrir de la gente, en su tristeza.

Y ese aro colorao de tu oreja,
farolillo color de la alegría,
ilusión de la rota Andalucía.
Roteño el primer llanto de Teresa.

Pelean los pendientes en su arqueta                   
por lucir en tu pelo de tormenta;                   
por viajar siquiera en tu maleta.                        

Uno solo prendido,… se contenta.
Si son dos, carnaval en la Caleta.
Todos quieren lucirte, Presidenta.



jueves, 19 de marzo de 2015

¡LOS QUE VAN A VOTAR OS SALUDAN! (II) ¡Elecciones andaluzas, quillo!





E
sto os sonará: Andalucía, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en Comunidad Autónoma en el marco de la unidad de la nación española.  

De haberlo leído por ahí, me vengo a referir. Concretamente en el Estatuto de Autonomía, artículo primero. Hasta ahí bien. Pero lo que no reza el Estatuto es que la forma de gobierno sea la democracia «costalera». O sea, Ntra. Sra. de San Telmo (que vendría a ser la presidenta) y sus apóstoles arriba, y los demás a costal, cargando con todos ellos; parándonos cada cuatro años en la estación de penitencia a que les canten una saeta electoral. 

Al menos yo no lo he visto.

Y van TREINTA Y TRES AÑOS.

Y es que Sevilla (que tiene un color especial y sigue oliendo a azahar) este año tiene dos ferias de abril: una la oficial y otra esta misma semana que culmina con la traca de las elecciones el domingo 22 de marzo. Andan los candidatos/as, asesores, pagafantas y demás fauna recorriendo el Real de la Feria y la calle del Infierno, caseta a caseta, pueblo a pueblo, con su traje de lunares de propuestas y sus batas de cola de imputados.

Que después vendrá el calvario. Viene la Semana Santa y ahí los podremos ver con devoción de torrijas y lágrimas recorrer todas las cofradías del voto para pactar y hacerse un selfie con el Santísimo Cristo de la Mayoría Suficiente.

            Eso es así, en general. Como para enmarcar un poco el bodegón.

            Ahora bajemos a las bodegas del asunto.

            El próximo domingo, veintidós de marzo de dos mil y quince (festividad de san Epafrodito) se celebran elecciones al parlamento andaluz. Que se compone de 109 diputados y diputadas; a cada provincia se le asigna un mínimo de ocho diputados (8 provincias son 64 diputados) y el resto (45 diputados) se asigna proporcionalmente a la población. Lo que hace un total, según el decreto de convocatoria de:

            Almería…      12
            Cádiz…          15
            Córdoba…    12
            Granada…    13
            Huelva…        11       
            Jaén…            11
            Málaga…       17
            Sevilla…         18

                        Total: 109.
           
Así que la mayoría absoluta (el rodillo, vamos) se sitúa en 55 diputados (el cielo nos libre…).

La circunscripción electoral es la provincia. Y no se tienen en cuenta las candidaturas que no obtengan un mínimo del 3 por ciento de los votos válidos emitidos en cada circunscripción. Así por ejemplo, los que votasteis al partido «Alternativa Motor y Deportes», que obtuvo en las autonómicas de 2012 un total de 362 votos… pues es como si hubierais practicado el onanismo forense. O sea, leches.

Dependiendo de dónde viváis, vuestro voto «vale» más o menos. Cuanta más  población tenga vuestra provincia menos vale el voto. No porque los tontos vivamos más juntos, eso es que es así desde que se inventó el Régimen del 78 (pero no os lo van a contar en los telediarios, claro). Por ejemplo, el voto de Carlos Juan Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo (actual duque de Alba), suponiendo que tenga vecindad administrativa en Sevilla, vale menos que el de un jornalero del olivar de Jaén. Algo es… oye.

Esto puede tener otra lectura, si vuestra provincia tiene una población mayoritariamente urbana, el voto rural «pesa» muchísimo. Sevilla, con casi dos millones de habitantes en su provincia, concentra casi un millón de habitantes entre la capital y sus poblaciones cercanas (voto urbano, cada candidatura necesita muchos más votos); siendo el resto poblaciones de pocos miles de habitantes (pero con mucho poderío y salero), que (perdónenme los parroquianos) con un mitin, una paella y un polideportivo es más fácil «canalizar» el voto que ahí sí que tiene un gran peso relativo. De ahí se explica que el alcalde de Sevilla sea del PP y en Brenes del PSOE. Por simplificar un poco.

Como siempre, tenemos varias opciones:

1.- Voto a una candidatura.
Llevas tu DNI y tu persona física al colegio electoral y votas. Tu voto suma a la candidatura elegida.

2.- Voto en blanco.
            No introduces nada en el sobre, y votas. Esto hace que tu voto se sume al total de sufragios válidos emitidos sobre el que se calcula la distribución de escaños, elevando el número de votos necesarios en cada provincia para obtener un diputado. O sea, ayuda a los partidos grandes y perjudica a los demás.  

3.- Abstención.
            No vas a votar, porque eres un tío que se ha leído a Bakunin y a Kropotkin y vives retirado en una cueva reflexionando. O que te vas a Cazalla de la Sierra de barbacoa, vamos.
            En este caso, tu no-voto no modifica el resultado electoral. Pero siempre beneficia más a los votantes más movilizados (sea por cuestión de no perder los garbanzos o por razones ideológicas).
           
 4.- Voto nulo.
            Este es el de los cachondos/as que metéis una rodaja de chorizo en el sobre, o modificáis la papeleta añadiendo la candidatura de Chiquito de la Calzada. Tampoco modifica en nada el resultado electoral. Pero si es  gracioso saldréis en la prensa.


            Por repasar un poco el menú de los comicios, si sois de usar un solo hemisferio cerebral (perjudicados de ver mucho Sálvame de Luxe o similar) podéis votar al bonito bipartito. Bien a Susana o al Juanma (vaya por delante mi respeto a los/as que los votéis por convencimiento programático, que igual hay alguien…).

            Susana Díaz Pacheco (40 añitos), candidata del PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía (ah, espera, que ¿ya lo es?…), es una trianera de raza de las de «Triana puente y aparte». Licenciada en Derecho por la universidad de Sevilla, terminó su carrera en tan solo 10 años, ya que desde jovencita en la uni,  hace como unas 25 primaveras se movía en las Juventudes Socialistas como pez en el agua. Y tan bien se movió «la pececilla» que los «grandes tiburones» (Chaves y Griñán) están a puntito de ahogarse en el océano de la imputación mientras ella flota, salta y caracolea sobre la espuma de las olas de Matalascañas. Casó en matrimonio canónico con José María Moriche en la capilla de la Esperanza de Triana, advocación de la que los dos son muy devotos y él costalero; cosa que siendo como es de su vida privada, a vosotros y a mí se nos daría una higa, si no fuera porque es curioso que el consorte (que aparece en la investigación judicial de los famosos cursos de la UGT por haber trabajado en ellos) trabaja actualmente en una cadena de librerías que proveen (¡oh casualidad!) a Canal Sur. Blanco y en botella.

            El Juanma. Candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía del  Partido Popular (que aunque parezca lo contrario no es Rajoy el que se presenta) es un chaval que cae bien. Monísimo y simpatiquísimo. Pero para yerno. A mí me recuerda al Luisma, el de la serie Aida. Pero menos listo y con menos gracia, eso sí. Este muchacho también tiene una vida académica curiosa. Según las biografías oficiales del Congreso de los Diputados pasó de ser Licenciado en Dirección y Administración de Empresas en el año 2000 a no tener ni siquiera titulación universitaria en 2008. El extraño caso del «currículum menguante» (Ver).

            Vayan por delante mis mejores deseos a los dos.

            Y ahora ya podéis ejercer vuestro derecho al voto, queridos niños y niñas, con un poco más de conocimiento de causa. Pero os rogaría que lo hicierais razonadamente, con prudencial sensatez.

            Emitid un voto del que os sintáis orgullosos/as. Que podáis defender en cualquier duelo dialéctico de la tostada de media mañana. Porque en definitiva, el voto es como la ropa interior: libre (algunas/os no llevan), directo (se usa y directa a la lavadora) y secreto (menos cuando se puso de moda en el insti llevar el tanga por fuera). Luego ¿Se va a poner una las bragas de diario ese domingo? ¿O esos calzoncillos de la mili con los que limpias la moto? No. Ponte lo más bonito que tengas. Por si triunfas…





PD. Como último dato, se acaba de descubrir que, mientras la mayoría de los andaluces nos fajábamos contra la crisis día tras día, estos bandíos se subieron el sueldo (Ver).





domingo, 8 de marzo de 2015

LOS QUILLOPRESUPUESTOS



P
or razones personales e intransferibles, vengo leyendo el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) diariamente desde hace unos meses. A veces, se aburre uno y estudia Derecho Administrativo, qué queréis… Y hete aquí que el 31 de diciembre de 2014 se publicaron en este diario oficial los presupuestos de la «Junta de Sevilla» (me resisto a llamarla de Andalucía…). ¿Por qué el 31? A ver, cuándo mejor; que el personal está a lo suyo afinando zambombas y tensando pellejos de  pandereta para la Nochevieja, y no se va a poner a analizar el montante de cada partida. O sea el pastizal que se va a llevar la Casta regional y su servidumbre. Es como una pedrea gorda que se une a la lotería de Navidad y del Niño. Aunque solo para estómagos agradecidos al poder califal.

Suponiendo que el populacho andaluz esté para analizar algo, además de intentar ir malcomiendo…

            La fórmula que se usa en el BOJA es que me encanta, oye:

«La presidenta de la Junta de Andalucía a todos los que la presente vieren, sabed:»… Que lo único que le falta al final de las 50 páginas es firmar como «Sultana» Díaz. Que sería lo suyo.

En la Exposición de Motivos ya empieza el cachondeíto:

El Presupuesto andaluz de 2015 se elabora en un contexto macroeconómico más favorable. Frente a la caída del PIB nacional en 2013 del 1,2%, se espera que 2014 se cierre con una valoración positiva del 1,3% y que esta alcance el 2% en 2015.

¡Si parece que se lo ha dictado Mariano y sus mariachis, cagüendiela!

Se espera… Otra cosa no, pero aquí en el sur, esperar es un verbo que llevamos conjugando treinta y cinco años. Que se dice pronto. Y lo único que habría que ver es si tenemos más desarrollo que en 1980.

¿Tenemos menos desempleo? No, y esto es espectacular, en 1980 la tasa de desempleo en Andalucía era del 17,41% y hoy… el ¡36%! (si fuéramos japoneses habría suicidios masivos de políticos arrojándose desde Torre Triana). ¿Más autovías? Sí. ¿Más golfos que se han forrado con las autovías? También ¿Tenemos mejor educación y sanidad que en 1980? Sí. ¿Más golfos que se han forrado con los cursos de formación? También. ¿Ha mejorado la alta velocidad ferroviaria? Sí. ¿Se siguen tardando siete horitas de Almería a Madrid en tren? También.

O sea, que mejor mejor que en 1980 están los de siempre… La Casta quillopija de las anchoas imperiales en la Plaza de la Alfalfa. Que sí que ha cambiado un poco, ahora podrían ser los nietos de Juan Guerra el de los cafelitos en Sevilla. Al menos hemos conseguido que trinquen durante 35 años «los otros». Mira, algo es.

Pero hay dos parámetros indiscutibles en los que estamos a la cabeza de Europa: El pescaito y el paro. Seguimos encabezando, después de SIETE LUSTROS y una lluvia de decenas de miles de millones de euros de fondos europeos, las regiones de Europa con más desempleo: 



¡Ni Macedonia! Porque la Isla de Reunión ni os cuento dónde está… Según se llega a Madagascar, un poco más al Este.

Casi treinta mil millones de euros suman los presupuestos de la Junta para 2015. Ahí está la razón, el motivo, la verdadera religión, de que se batan en combate electoral los partidos «castizos». O más bien… los partidarios (de cada cofradía).

Pues que por mucho que nos cuenten que quieren mejorarnos la vida y la bolsa… Un cuerno. Lo que no cuentan es la bolsa de quién. Cada uno la de su tribu.  

Estamos de acuerdo en que no tienen más remedio que hacer carreteras, ponernos ambulatorios, pagarle a los maestros todos los meses… pero eso es por eso mismo: porque no tienen más remedio. En realidad, como poco cambia el sueldo de un profe o de una enfermera de un año para otro (y si cambia, es a peor), son partidas casi fijas. Así que yo me los imagino a estos con la hoja de cálculo del año pasado, reunidos en la bodeguilla del palacio San Telmo, enfrentados cada uno/a a su copa de oloroso con sus aceitunas gordales, rellenando las casillas que realmente les interesan: subvenciones, contratos, transferencias de financiación, prebendas y bulas.

Por no aburriros, os resumo un poco lo que reflejan los presupuestos. Que además, en una suerte de justicia poética, se ordenan funcionalmente por grupos de gasto (como en un guiño de mayor a menor importancia):

Primen, Grupo 0… La Banca.

2.650 millones en Deuda Pública. Por si no quedaba claro lo de la modificación de la Constitución para asegurar el cobro a los acreedores antes que terminar con la hambruna del pueblo… lo primerito. Para estos socialistos es antes la obligación que la devoción, porque la devoción viene inmediatamente después...

Segun, Grupo 1… La Casta.

Alta Dirección. O sea, lo segundo es el reparto directo del botín (que el indirecto viene luego): 125 millones de euros para los más altos. A repartir.

Terce… Aquí ya vienen todos los demás grupos de gasto, Educación, Sanidad, etcétera.

Por último, tengo que hacer una cariñosa reseña sobre las Agencias Administrativas, Sociedades de participación mayoritaria, Fundaciones, consorcios y demás chiringuitos. Aquí hay para todos. Como dijo la madre de aquel sindicalista que trincó la Guardia Civil por lo de los ERES cuando fueron a registrar la casa: «Aquí hay dinero como para asar una vaca, pero no lo vais a encontrar».

Ese es el espíritu.

Coño, si hay hasta una fundación «Rey Fahd Bin Abdulaziz» dotada con 345.000 euros. Que a saber qué hace…

En fin, no me quiero extender en la torridez presupuestaria, pero vamos, es para llorar. Cuando uno ve que los funcionarios las pasan canutas, les roban las pagas, no sustituyen las bajas en los hospitales, en los institutos… Y Susana se va a Marruecos a inaugurar ambulatorios. Que me parece bien, pero… ¿eso no debería hacerlo el estado y ella dedicarse a hacer funcionar los de su tierra? Digo yo…

No me entendáis mal. Si a mí me gusta ser del Sur. Lo que no me gusta ser es gilipollas… 




miércoles, 21 de enero de 2015

SONETOS EN ZAPATILLAS (I)



Un soneto me obligo a hacer. Prometo
no parar de escribir hasta finarlo.
A pesar del frío en el que ardo
por esa naricilla. Es un reto.

Que no vi yo jamás tan lindo espeto
florecer de una cara, como un nardo
blanco y suave, trazado por Leonardo,
tan bello como el sol. Radiante y quieto.

Tobogán que a esos ojos me conduce,
a bañarme en un lago de miradas
que alumbran mi calor y amor me luce.

Tiralíneas de noches trasnochadas,
labios de esquimal del beso al cruce,
marquesina de bocas escaldadas.


sábado, 17 de enero de 2015

LIBERTÉ, ÉGALITÉ, ISLAMITÉ…



T
engo un amigo del barrio que habla francés mejor que Gérard Depardieu (sí hombre, el gordo de la peli de Astérix). Aunque Depardieu en realidad ahora es ruso ya que se dio de baja de Francia por los impuestos. Si aquí pudiéramos hacer eso a Montoro no le quedaba para sangrar ni la sota de oros de la baraja (un tío que ostenta  el triste récord desde que comenzó el  Régimen del 78 de haber subido más de cincuenta veces los impuestos en tres años, ya me dirás); es más, de primero en las tabernas de  Moscú servirían paella valenciana o gazpacho andaluz. Los martes, cocidito madrileño… repicando en la buhardilla, que me huele a yerbabuena y a verbena en las Vistillas.

A lo que vamos, que me liáis, este amigo, que dio clases en la Sorbona, ya no vive en el barrio. Ni en España. De hecho ha habido veces en las que ni siquiera vivía en el mismo continente que yo, con lo que el equipillo de fútbol que teníamos cuando jugábamos en la calle (en la que pasaba un coche cada 45 minutos, de ahí los dos tiempos de partido) pues ya no es el mismo. La historia de España: los mejores se van. Como la verdad es que necesitaba escribir algo sobre Francia después de la masacre de París; y como vosotros, mi pequeña y selecta parroquia, sois más baratos que el psiquiatra… en vez de cascárselo a él por correo, os lo casco a vosotros.

Tengo que decir en mi favor, que aunque soy prácticamente nadie, uno tiene ya la vida vivida y si vienen a por mí con un par de Kalashnikovs, pues mira, lo único que conseguirían sería adelantarme la fecha de dejar de fumar. Que sería de agradecer.

            Lo que han hecho estos salvajes, no tiene justificación posible. Ni divina ni humana. Ni lo que hace la OTAN, ni Europa, ni EEUU cuando bombardea poblaciones civiles con niños;  en eso puedo coincidir con Willy Toledo, y casi en lo de vivir en Cuba (en lo demás me parece que se arma el taco).

Y por lo parece, estos tres payos eran franceses de segunda generación. Tan franceses como el presidente de la república, Françoise Hollande o el queso Roquefort. Con un pasado de delincuencia juvenil, drogas, cárcel, segregación y exclusión social, que conocen a un supuesto imán que los «ilumina» y… pasa lo que tenía que pasar. La secuencia es largamente conocida.

Os lo dice uno que trabajó de «carcelero» hace muchos años en un centro de menores (un reformatorio, vamos). Aguanté pocos meses, porque allí, los que realmente nos reinsertábamos… éramos los trabajadores, una vez que podíamos escapar de aquel curro sin que pitara el arco detector de metales. Yo mismo veía cómo la reinserción era punto menos que imposible (quitando, digamos un 3% de casos) si cuando salía de allí el chaval volvía a su entorno social donde el padre ni está ni se le espera, la madre es adicta al jaco, el tío está en la cárcel por homicidio y la única que lo cuida un poco es la abuela. Blanco y en botella. Y las «amistades peligrosas» que van a recibirlo no varían. A ver, que con ese pequeño 3 por ciento que se puede recuperar ya vale la pena la existencia del centro.

Pero creo que solo hay un camino para la paz social: que la desigualdad entre los de arriba y los de abajo sea soportable. O sea, educación, sanidad y servicios sociales públicos y gratuitos.

Lo demás está por demostrar.

Y por lo que conozco de Francia, tiene una concepción del «estado del bienestar» muy avanzada. Puede que solo los superemos en el sistema sanitario público, y no estoy muy seguro. Que aquí la justicia y la medicina se imparten en nombre del rey nuestro señor y aquello es una república. Y laica. Cada uno/a puede creer en los brujos que quiera. Incluso predicar que la Tierra es plana mientras no llegue tarde al trabajo con esa excusa.

Que yo sé que la mayoría no lo sabéis, o igual sí, pero el Reino Unido y Alemania tienen un sistema de protección social (no digo sanidad, solo protección social) ¡muy superior al nuestro! Solo tenéis que buscar los benefits británicos (ver) y el Hartz IV alemán (ver). Claro que esto os lo mantendrá oculto Mariano en el telediario… sobre todo si sois uno/a de los 2,6 millones de desempleados que ya no perciben ninguna prestación (ver). Una bomba de relojería…

Pues bien, en Francia también se segrega, claro. Si eres una joven  francesa de un barrio periférico de París, de mayoría musulmana, no se te ocurra poner en el currículum para cajera del Carrefour tu verdadera dirección. Que ya te digo yo que ni te llaman (ver).

Lo explica perfectamente en sus tramas uno de mis favoritos, y creo que uno de los mejores escritores franceses: Michel Houellebecq. No os perdáis Ampliación del campo de batalla y Las partículas elementales. Que por cierto, ha tenido que ponerse en cobro de París porque ha dado en el clavo con su última novela: Sumisión (ver).

Así que conste que me parece perfecto que en la república francesa esté prohibido el uso del velo islámico y la kipá judía en edificios públicos y colegios. Y las crucecitas en la pared. La religión, en un país civilizado debe remitirse al ámbito privado. El que quiera asar sardinas en su casa que se trague el humo, pero que no apeste a todo el edificio.

Y mejor no me preguntéis lo que opino sobre colapsar un país entero para pasear imágenes de horribles torturas en Semana Santa. Que oye, lo respeto, pero pensad que si a Jesucristo lo llegan a ahorcar en vez de crucificarlo… en el altar mayor de la catedral de Burgos habría un tío colgado. Y el santísimo Cristo de las Cinco Llagas se llamaría de la Lengua Fuera. Con perdón.
  
Que el Islam es bastante más respetuoso en ese aspecto con la imagen.

Pero es que yo abundaría más en el tema. En mi modesta y siempre respetuosa opinión para con los creyentes del profeta, el Islam es una religión que hoy, en el siglo XXI, está en su «Edad Media». O sea, al nivel del cristianismo, digamos, en el siglo IX o X en Europa, cuando en Al-Andalus florecían las ciencias y las letras y (con todos sus peros) había una tolerancia multicultural. Le daban sopas con honda en todos los aspectos a los brutos y oscuros astures de don Pelayo que luego se dejarían bajar a joder un poco hasta que Isabel y Fernando les estamparon la visa a los del turbante en el pasaporte para África.

El Islam no ha tenido su Erasmo, ni su Lutero, ni nadie ha clavado en la puerta de la Meca las 95 tesis de la Reforma. Entre otras cosas porque no es una religión con unas jerarquías claras. No hay ningún sumo pontífice a quién dirigirse para protestar de los abusos. Por eso tienen más subdivisiones que peñas hay del Real Madrid (sunníes, chiíes, sufíes, salafíes…).

Que a mí, que soy respetuoso con los creyentes, no me parece mal. Lo que sí me parece mal es que si los talibanes, o los gobiernos de Arabia Saudí (que hoy mismo, 16 de enero del 2015, va a ejecutar la condena de 50 latigazos a Raif Badawi —ver—, un bloguero condenado por blasfemia al que le serán dados otros 50 cada viernes hasta completar los 1.000 a que ha sido condenado), Afganistán, Irak, etcétera, deciden imponer la religión a sus ciudadanos… se permitan vivir utilizando todos los adelantos de la ciencia posteriores a la Edad Media.

O sea, eso de volar los jeques en avión privado al casino de Montecarlo, a jugarse unas partiditas de Black Jack y terminar la noche con cinco prostitutas rubias (o rubios) con braguitas de Victoria´s Secret… nada de nada. El avión no existía en la Edad Media, así que en camello y a El Cairo a jugar al ajedrez. Y la coyunda con fauna local, como en la Edad Media; morenas (o morenos) y con la bisectriz oliendo a borrego.

            ¿Esto qué es…? ¿Teta y sopas? ¿En el plato y en las tajás?

            No, hombre, no.

            Me parece correctísimo que a miles de millones de personas les encante vivir como en la Edad Media. Pero hay que ser consecuente. Si paramos el tiempo en el año 900, nos quedamos ahí. Con todas las consecuencias. Ni tratamientos para el cáncer ni para la viruela; sanguijuelas para hacer sangrías y pócimas del brujo. Ni Rolls-Royce, ni Ferraris con GPS, ni aire acondicionado; dromedarios, abanicos y mapitas.

            Claro que ¿quién iba a pagar las consecuencias? ¿Los jeques y la Casta petrolífera? No; los de siempre. Los de abajo.

            Tengo que coincidir con mi buen amigo en el exilio que hay borrones en la historia de Francia. Por supuesto. Los mismos que en la de cualquier país europeo, si no recuerdo mal, yo diría que menos. De todos los que fueron a América, nosotros los primeros, ni uno solo escapa al juicio de la historia en el tratamiento a la población indígena: España, Francia, Holanda e Inglaterra. A todos se les fue la mano. ¿Por qué? Por la misma razón de siempre cuando una civilización superior entra en contacto con otra inferior: porque podían.

            Estamos de acuerdo en las salvajadas de los paracaidistas franceses en Argelia, las barbaridades que cometió la OAS, y también, y sobre todo, en el colaboracionismo de una gran parte de la población con la ocupación nazi. Pero habría que calzarse las botas de aquellos franceses y francesas para comprenderlos. No es tan fácil de juzgar.

            Y nos dejaron solos. Eso sí es cierto. Solos en la guerra civil ante el poderío rebelde apoyado por la potencia alemana. Eso es lo que nos sumergió aún más en el atraso secular que padecemos. Nadie movió un dedo por la II República  quitando actos testimoniales. Si no recuerdo mal hasta Churchill dijo que «Franco puede ser un problema para los españoles, pero no para los ingleses». Ese fue el espíritu.
 
            Pero sigo pensando que Francia es un gran país. Un país que parió a Rousseau y a Voltaire, que cambió el pensamiento humano con la Revolución Francesa. Nada volvió a ser igual después. Incluso los dictadores posteriores que en el mundo han sido, han tratado de justificar sus actos dotándose de parlamentos trucados.

            Así que si esto revienta, siempre nos quedará París… ¿no?

            Au revoir, mes ami.






martes, 23 de diciembre de 2014

LOS BÁRBAROS




E
l 4 de septiembre del año 476, fue depuesto el último emperador de Roma, Rómulo Augústulo, por el caudillo de los germanos (de origen huno) Odoacro. Que lo mandó confinar en la bahía de Nápoles al chaval, porque la verdad es que tenía 15 años (y sin la Nintendo).  Aquí se cifra el fin del Imperio Romano de Occidente. Un imperio que había durado cinco siglos, y que se llegó a extender desde el océano Atlántico hasta las orillas del mar Rojo. Una cosa tremenda de grande.

            Y Mariano y sus primos están preocupados porque les van a mandar a coger caracoles en menos de once meses…

            Hombre, digo yo que ese tiempo da para destruir todas las pruebas, quemar los sobres del dinero y demás labores urgentes de un gobierno como el que tenemos. Y sobre todo hacer campaña para salvar los muebles.

            Que los candelabros se los estarán llevando ya a sus casas.

            Lo de gobernar… bueno, el Mariano es especialista en aguantar unos meses más disimulando. Un tío que cuando se le hunde un petrolero con 77.000 toneladas de crudo enfrente de su chalet, tiene los santos cojones de salir a decir que nada, que solo son unos «pequeños hilitos como de plastilina», es capaz de aguantar lo que le echen.

            Y es que aquí parece que hay que ser eternos. Y no. Todo lo humano nace, crece, le da a la coyunda (lo que puede cada uno/a) y al final la diña. Por definición. Ser humano es ser transitorio. Por suerte.

            Y así nos va, unos que si «los 100 años de honradez», hasta que llegó Filesa y Roldán… (Zas en toda la boca). Antes que si «unidad de destino en lo universal», hasta que se murió el superlativo general, que resulta que no era inmortal el jodío.

            No hay ni una sola idea en el pensamiento humano que sea inmutable a través de la Historia, creo. Coño, si en los tiempos en que el imperio español dominaba los océanos fueron dos marinos científicos (Jorge Juan y Ulloa) a medir el grado del meridiano en América y tuvieron que autocensurarse para no contradecir a los teólogos: Pese a que esto parece demostrado, no debe creerse por oponerse a la doctrina católica (Arturo Pérez-Reverte, Patente de Corso). Por si los horneaban…

            Y claro, Mariano que ve que le quedan dos semestres mal contados, y venga Ley Mordaza, represión, cambio de jueces que no le convienen, de fiscal general del Estado (más bien del Gobierno), le compra a los polis de la porra un camión que lanza agua a presión por 500.000 euritos. Lo normal.

            A ninguna generación le está permitido imponer sus propias leyes a las generaciones futuras. Está en la constitución francesa de 1793. Pero claro, Mariano solo lee el Marca.

            El Régimen del 78 ha resultado fallido. El país, o lo que va quedando de él, es un desastre que ni planificando su demolición controlada se podría haber hecho peor.

            Y claro, llegan los bárbaros.

            Menos mal que en este cambio de ciclo, los bárbaros que nos han tocado, aun llevando coleta como vándalos y ostrogodos, suelen ser profesores de la Complutense. Sensatos y con una formación académica rayana en la excelencia. Nada que ver con Odoacro ni Atila.

            Si no fuera por ellos, como válvula de escape a tanta indignación acumulada… iban a faltar bombonas de butano en Repsol para según qué cosas. Que voluntarios desesperados para inmolarse, me da a mí que sobran. Conste que no estoy de acuerdo con la violencia (por imperativo legal, más que nada).

            Pero la Roma Imperial (el Régimen del 78) no se va a dejar reducir a cenizas así como así. Ni hace 1.500 años ni ahora. Van a tirar con todo. Pólvora del rey tienen sobrada, y del Banco Santander ni te cuento.

            Los de la Casta llevan apareándose entre ellos más de treinta años. Haciendo negocios entre ellos, colocando a sus vástagos en los sitios (en los sitios de no doblar el espinazo). Forrándose como si no hubiera un mañana. Y claro, tanta endogamia, a la larga trae el desastre. No falla. Al final, los puestos de decisión importantes terminan copados por gilipollas.

Si un país es como una empresa familiar. El abuelo la levanta de la nada, el padre la mantiene y le da esplendor, y los nietos… se la pulen. Porque en el fondo, los que ahora están arriba son los nietos, en mayor o menor medida, de la «cuarentena» histórica en la que nos sumió el oscuro general gallego y sus secuaces. Como si no lleváramos ya siglos de atraso gracias a sotanas y crucifijos.  

No se me entienda mal, no es que yo sea anticlerical. Pero aquí no tuvimos un Lutero, ni un Rousseau. Tuvimos a Torquemada y a Millán-Astray. Y así nos ha ido.

Así que llegan los bárbaros. Y nosotros, el «pueblo de Roma», los apoyamos. Porque llegan limpios, sanotes, mestizos (al haberse copulado con todo quisque). Y con una fuerza que derriba murallas legales absurdas y rancias.

  Ya pueden temblar los patricios de esta Roma corrupta y llevarle ofrendas a Júpiter o a la virgen del Rocío. Que están a las puertas. Y van a cruzar el Rubicón.

Y sobre todo, ya pueden dar gracias de que estos bárbaros son ilustrados y no pasearán sus cabezas en una pica por la Castellana.


Alea iacta est.
           



            Que tengáis unas felices fiestas y seamos conscientes de que en 2015 empieza una curva de la Historia. Lo que no quita que visitemos a Lúculo y a Baco, oyes.