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Flaming June. Museo de Arte de Ponce
(Puerto Rico)
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Si pudiera ser ciego por un rato,
que mis ojos no mintieran a mi mente
y le fueran con el cuento de tu aspecto.
Si pudiera ver tu cuerpo con mis manos,
arrullar tu pelo entre mis dedos,
bajar hasta tus párpados, cerrados.
Resbalar con mis pulgares a tu boca.
Rodearla. Seguir hasta tu cuello
y tocar allí un sólo de arpa.
Descender lentamente hasta tus hombros
y posar todo el calor acumulado
en mis palmas, al pensarte ya desnuda.
Bajar por tus brazos a tus manos
y apretarlas, y apretarlas, y apretarlas.
Subir a tus axilas y sentir
resbalar tu sudor fresco en mis pulgares.
Englobar tus pechos en mi tacto.
Moldearlos en la forma de alimento.
Elevar mi dedo medio hasta un milímetro
de tu piel, mientras llega hasta tu vientre.
Fábrica sagrada de la vida.
Y besarlo. Y lamerlo, y adorarlo.
Susurrarle de rodillas con los labios.
Fijar mi oído y escuchar
como late tu vulva en mi cabeza.
Y emprender un largo viaje por tus muslos.
Y secarlos poco a poco con mi aliento.
Parar a comer en tus rodillas,
disfrutar de tus corvas un ratito.
Y llegar, cansado, hasta tu empeine;
apretando tus pies, que no se escapen.
Y libar tu dedo gordo susurrando
un adiós a tu cuerpo, ya leído.
Si pudiera ser ciego por un rato
el Océano sería sólo un charquito.
*Hay
diosas que por altas o lejanas merecen una Semana de Pasión