Mostrando entradas con la etiqueta ¿POESÍA?. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿POESÍA?. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de enero de 2015

SONETOS EN ZAPATILLAS (I)



Un soneto me obligo a hacer. Prometo
no parar de escribir hasta finarlo.
A pesar del frío en el que ardo
por esa naricilla. Es un reto.

Que no vi yo jamás tan lindo espeto
florecer de una cara, como un nardo
blanco y suave, trazado por Leonardo,
tan bello como el sol. Radiante y quieto.

Tobogán que a esos ojos me conduce,
a bañarme en un lago de miradas
que alumbran mi calor y amor me luce.

Tiralíneas de noches trasnochadas,
labios de esquimal del beso al cruce,
marquesina de bocas escaldadas.


domingo, 22 de junio de 2014

A Felipe VI «El preparao»



Que no hay reinado más vil
que el que a golpes amanece.
No quisiste ser candil,
nos mandaste a tu alguacil
y varazo al que no rece.

Las calles de aquel Madrid
de vacío estaban llenas.
De cómitres, siete mil.
Las banderas, sin añil,
y a tus súbditos ajenas.

Y el que no lució el color
rojo y gualda obligatorio
a trena mandó el censor.
Con grilletes de dolor
lo sacaron del velorio.

No he de obedecer tu ley
más que por imperativo
legal, que no justo, güey.
Sanciónelo el Opus Dei
o el mismo Dios redivivo

Felipe, no eres mi rey.
Ni tu bandera la mía.
Ni oveja soy de tu grey,
ni soy de tu yugo buey,
ni vas por mi misma vía.





sábado, 8 de marzo de 2014

SI NO ESTUVIERAS PROHIBIDA...






Si no estuvieras prohibida
por los usos y costumbres,
si tus hielos y tus lumbres
calentaran esta vida.

Si no estuvieras prohibida
a la distancia de un beso;
solo un roce, solo eso.
Un milímetro, una micra.

Si no estuvieras prohibida
por mí que soy mi conciencia.
Por el tribunal de ausencia
que me condena a la huída.

Si no tuvieras tu vida
que desde lejos evito,
e imagino el infinito
un dormir en tu guarida.

Si no estuvieras prohibida
por los años que viví,
en ti, entraría en ti.
Y no buscaría salida.









viernes, 6 de abril de 2012

SI PUDIERA SER CIEGO


      Flaming June. Museo de Arte de Ponce (Puerto Rico)


Si pudiera ser ciego por un rato,
que mis ojos no mintieran a mi mente
y le fueran con el cuento de tu aspecto.

Si pudiera ver tu cuerpo con mis manos,
arrullar tu pelo entre mis dedos,
bajar hasta tus párpados, cerrados.

Resbalar con mis pulgares a tu boca.
Rodearla. Seguir hasta tu cuello
y tocar allí un sólo de arpa.

Descender lentamente hasta tus hombros
y posar todo el calor acumulado
en mis palmas, al pensarte ya desnuda.
Bajar por tus brazos a tus manos
y apretarlas, y apretarlas, y apretarlas.   

Subir a tus axilas y sentir
resbalar tu sudor fresco en mis pulgares.
Englobar tus pechos en mi tacto.
Moldearlos en la forma de alimento.

Elevar mi dedo medio hasta un milímetro
de tu piel, mientras llega hasta tu vientre.
Fábrica sagrada de la vida.
Y besarlo. Y lamerlo, y adorarlo.
Susurrarle de rodillas con los labios.
 
Fijar mi oído y escuchar
como late tu vulva en mi cabeza.
Y emprender un largo viaje por tus muslos.
Y secarlos poco a poco con mi aliento.

Parar a comer en tus rodillas,
disfrutar de tus corvas un ratito.
Y llegar, cansado, hasta tu empeine;
apretando tus pies, que no se escapen.
Y libar tu dedo gordo susurrando
un adiós a tu cuerpo, ya leído.

Si pudiera ser ciego por un rato
el Océano sería sólo un charquito.
 
 

*Hay diosas que por altas o lejanas merecen una Semana de Pasión
  


domingo, 12 de febrero de 2012

LÍMPIAME DE MÍ






Que no quede nada.
Busca un cepillo con púas de acero y olvido
y pásamelo por la boca
restregando bien los dientes,
los que queden.
Aquellos que mordieron el deseo
del vientre de una mujer.

Pásalo por el paladar
Y extravía de él ese sabor a muslo salado.

Después las manos.
Que los ojos quiero conservarlos aún
para ver como las conviertes en muñones.
Que no puedan volver a provocar
un oleaje en los pechos de una hembra.
Ni acariciar la frente de un niño de ojos grandes.

Estámpalo después contra mis tímpanos
hasta que quede sordo
y no pueda volver a oír el quedo susurro de un orgasmo. 
Del mar, del viento en un obenque.

Y ya sí. Ciégame.
De una pasada rápida.
Llévate mis ojos ensartados
y luego de escardar el cuero cabelludo,
arranca la memoria. Toda.
La esperanza, sobre todo.
Y el dolor. El recuerdo del dolor.

Y al final, cuando a lo que quede de mí
no puedas ni ponerle nombre
déjame en la playa de Isla Culebra.
A la sombra.
Que me disuelva en sal y arena.
Sin sufrimiento. Sin remordimiento.

Pero no te olvides de una cosa.
De decirme quien eres tú
que tienes el poder de hacerlo,
¿Dios? No me hagas reír.
Sólo puedes ser un buen amigo.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

A LA FUERZA











Entre pinos, los pinares
entrecruzan finos dedos.
Y abajo, los olivares.
Y nunca se conocieron.

En el monte, piña dura.
En el llano, fruto tierno.
Arriba, la extremadura
y abajo, sol verde y lleno.

En la linde de las lindes
que lindo sería un injerto
que ayuntase llano y cumbre
en un árbol fuerte y nuevo.

Pero cuando nace un hombre
de la cuna hasta el entierro
le graban con hierro un nombre
que arrastrará en su madero.

O bien olivo del llano
donde pastan los borregos
o bien pino de la sierra
de los que salen ardiendo.

Ni violeta ni amarillo
ni añil ni gris chamicero.
Nada de terceras vías:
rojo, azul, madera o fuego.

Y si nace un fruto extraño
ni piñón ni aceitunero
le podan bien la garganta
que no cabe nada nuevo.

Que si discrepa la rosa
que si el lirio ha dicho esto,
que si la dalia se niega...
pues se poda el pensamiento.

martes, 30 de agosto de 2011

35 hombres honrados




35 hombres honrados


El total de elegidos, tres cincuenta.
Total de presentados... centenares.
Total de agradecidos por millares
que un sitial diez cuñados alimenta.

Una vez, ya sentados sus reales
con sus culos las leyes instrumentan,
con el dedo la Norma reglamentan
durmiendo cuatro años sin pesares.

Mayoría de mudos aprobantes
del pueblo soberano, delegados,
a su jefe, secundan babeantes.

¿Ya duermen en el Ágora pasmados?
¿Dónde están las ideas tan brillantes?
¡¡¡¿No habrá allí treinta y cinco hombres honrados?!!!




sábado, 25 de junio de 2011

SONETO PARA PERRO Y FLAUTA














Un señor de apellido muy Serrano
cuyo Eduardo pronostica su García,
en las noches de Gato y de porfía
va embastando el discurso Azul marrano.

Carlista del Alcázar toledano,
con perfil de cruel pajarería
pico viejo del ayer que ya no pía;
y expele sus razones por el ano. 

Al fin, famoso fue sin disimulo
glosando el adjetivo que disfruta   
media España grabado ya en el culo.

Con su mano maneja la batuta,
cocea con sus pies el rojo muro; 
y feliz... ramonea el «perroflauta».




sábado, 19 de marzo de 2011

EL SANTO PADRE.



A los que luchan,
a los que escuchan,
a los que pagan aunque no cobren.
A los que pescan, cazan y corren.


A los que citen,
a los que griten,
a los que callan tu última juerga;
porque comprenden que estás en guerra
contigo mismo,
con ese abismo.

A los que miman,
a los que timan,
y a ese inútil que ama tu madre
que al fin y al cabo, oye…es tu padre.