miércoles, 21 de enero de 2015

SONETOS EN ZAPATILLAS (I)



Un soneto me obligo a hacer. Prometo
no parar de escribir hasta finarlo.
A pesar del frío en el que ardo
por esa naricilla. Es un reto.

Que no vi yo jamás tan lindo espeto
florecer de una cara, como un nardo
blanco y suave, trazado por Leonardo,
tan bello como el sol. Radiante y quieto.

Tobogán que a esos ojos me conduce,
a bañarme en un lago de miradas
que alumbran mi calor y amor me luce.

Tiralíneas de noches trasnochadas,
labios de esquimal del beso al cruce,
marquesina de bocas escaldadas.


sábado, 17 de enero de 2015

LIBERTÉ, ÉGALITÉ, ISLAMITÉ…



T
engo un amigo del barrio que habla francés mejor que Gérard Depardieu (sí hombre, el gordo de la peli de Astérix). Aunque Depardieu en realidad ahora es ruso ya que se dio de baja de Francia por los impuestos. Si aquí pudiéramos hacer eso a Montoro no le quedaba para sangrar ni la sota de oros de la baraja (un tío que ostenta  el triste récord desde que comenzó el  Régimen del 78 de haber subido más de cincuenta veces los impuestos en tres años, ya me dirás); es más, de primero en las tabernas de  Moscú servirían paella valenciana o gazpacho andaluz. Los martes, cocidito madrileño… repicando en la buhardilla, que me huele a yerbabuena y a verbena en las Vistillas.

A lo que vamos, que me liáis, este amigo, que dio clases en la Sorbona, ya no vive en el barrio. Ni en España. De hecho ha habido veces en las que ni siquiera vivía en el mismo continente que yo, con lo que el equipillo de fútbol que teníamos cuando jugábamos en la calle (en la que pasaba un coche cada 45 minutos, de ahí los dos tiempos de partido) pues ya no es el mismo. La historia de España: los mejores se van. Como la verdad es que necesitaba escribir algo sobre Francia después de la masacre de París; y como vosotros, mi pequeña y selecta parroquia, sois más baratos que el psiquiatra… en vez de cascárselo a él por correo, os lo casco a vosotros.

Tengo que decir en mi favor, que aunque soy prácticamente nadie, uno tiene ya la vida vivida y si vienen a por mí con un par de Kalashnikovs, pues mira, lo único que conseguirían sería adelantarme la fecha de dejar de fumar. Que sería de agradecer.

            Lo que han hecho estos salvajes, no tiene justificación posible. Ni divina ni humana. Ni lo que hace la OTAN, ni Europa, ni EEUU cuando bombardea poblaciones civiles con niños;  en eso puedo coincidir con Willy Toledo, y casi en lo de vivir en Cuba (en lo demás me parece que se arma el taco).

Y por lo parece, estos tres payos eran franceses de segunda generación. Tan franceses como el presidente de la república, Françoise Hollande o el queso Roquefort. Con un pasado de delincuencia juvenil, drogas, cárcel, segregación y exclusión social, que conocen a un supuesto imán que los «ilumina» y… pasa lo que tenía que pasar. La secuencia es largamente conocida.

Os lo dice uno que trabajó de «carcelero» hace muchos años en un centro de menores (un reformatorio, vamos). Aguanté pocos meses, porque allí, los que realmente nos reinsertábamos… éramos los trabajadores, una vez que podíamos escapar de aquel curro sin que pitara el arco detector de metales. Yo mismo veía cómo la reinserción era punto menos que imposible (quitando, digamos un 3% de casos) si cuando salía de allí el chaval volvía a su entorno social donde el padre ni está ni se le espera, la madre es adicta al jaco, el tío está en la cárcel por homicidio y la única que lo cuida un poco es la abuela. Blanco y en botella. Y las «amistades peligrosas» que van a recibirlo no varían. A ver, que con ese pequeño 3 por ciento que se puede recuperar ya vale la pena la existencia del centro.

Pero creo que solo hay un camino para la paz social: que la desigualdad entre los de arriba y los de abajo sea soportable. O sea, educación, sanidad y servicios sociales públicos y gratuitos.

Lo demás está por demostrar.

Y por lo que conozco de Francia, tiene una concepción del «estado del bienestar» muy avanzada. Puede que solo los superemos en el sistema sanitario público, y no estoy muy seguro. Que aquí la justicia y la medicina se imparten en nombre del rey nuestro señor y aquello es una república. Y laica. Cada uno/a puede creer en los brujos que quiera. Incluso predicar que la Tierra es plana mientras no llegue tarde al trabajo con esa excusa.

Que yo sé que la mayoría no lo sabéis, o igual sí, pero el Reino Unido y Alemania tienen un sistema de protección social (no digo sanidad, solo protección social) ¡muy superior al nuestro! Solo tenéis que buscar los benefits británicos (ver) y el Hartz IV alemán (ver). Claro que esto os lo mantendrá oculto Mariano en el telediario… sobre todo si sois uno/a de los 2,6 millones de desempleados que ya no perciben ninguna prestación (ver). Una bomba de relojería…

Pues bien, en Francia también se segrega, claro. Si eres una joven  francesa de un barrio periférico de París, de mayoría musulmana, no se te ocurra poner en el currículum para cajera del Carrefour tu verdadera dirección. Que ya te digo yo que ni te llaman (ver).

Lo explica perfectamente en sus tramas uno de mis favoritos, y creo que uno de los mejores escritores franceses: Michel Houellebecq. No os perdáis Ampliación del campo de batalla y Las partículas elementales. Que por cierto, ha tenido que ponerse en cobro de París porque ha dado en el clavo con su última novela: Sumisión (ver).

Así que conste que me parece perfecto que en la república francesa esté prohibido el uso del velo islámico y la kipá judía en edificios públicos y colegios. Y las crucecitas en la pared. La religión, en un país civilizado debe remitirse al ámbito privado. El que quiera asar sardinas en su casa que se trague el humo, pero que no apeste a todo el edificio.

Y mejor no me preguntéis lo que opino sobre colapsar un país entero para pasear imágenes de horribles torturas en Semana Santa. Que oye, lo respeto, pero pensad que si a Jesucristo lo llegan a ahorcar en vez de crucificarlo… en el altar mayor de la catedral de Burgos habría un tío colgado. Y el santísimo Cristo de las Cinco Llagas se llamaría de la Lengua Fuera. Con perdón.
  
Que el Islam es bastante más respetuoso en ese aspecto con la imagen.

Pero es que yo abundaría más en el tema. En mi modesta y siempre respetuosa opinión para con los creyentes del profeta, el Islam es una religión que hoy, en el siglo XXI, está en su «Edad Media». O sea, al nivel del cristianismo, digamos, en el siglo IX o X en Europa, cuando en Al-Andalus florecían las ciencias y las letras y (con todos sus peros) había una tolerancia multicultural. Le daban sopas con honda en todos los aspectos a los brutos y oscuros astures de don Pelayo que luego se dejarían bajar a joder un poco hasta que Isabel y Fernando les estamparon la visa a los del turbante en el pasaporte para África.

El Islam no ha tenido su Erasmo, ni su Lutero, ni nadie ha clavado en la puerta de la Meca las 95 tesis de la Reforma. Entre otras cosas porque no es una religión con unas jerarquías claras. No hay ningún sumo pontífice a quién dirigirse para protestar de los abusos. Por eso tienen más subdivisiones que peñas hay del Real Madrid (sunníes, chiíes, sufíes, salafíes…).

Que a mí, que soy respetuoso con los creyentes, no me parece mal. Lo que sí me parece mal es que si los talibanes, o los gobiernos de Arabia Saudí (que hoy mismo, 16 de enero del 2015, va a ejecutar la condena de 50 latigazos a Raif Badawi —ver—, un bloguero condenado por blasfemia al que le serán dados otros 50 cada viernes hasta completar los 1.000 a que ha sido condenado), Afganistán, Irak, etcétera, deciden imponer la religión a sus ciudadanos… se permitan vivir utilizando todos los adelantos de la ciencia posteriores a la Edad Media.

O sea, eso de volar los jeques en avión privado al casino de Montecarlo, a jugarse unas partiditas de Black Jack y terminar la noche con cinco prostitutas rubias (o rubios) con braguitas de Victoria´s Secret… nada de nada. El avión no existía en la Edad Media, así que en camello y a El Cairo a jugar al ajedrez. Y la coyunda con fauna local, como en la Edad Media; morenas (o morenos) y con la bisectriz oliendo a borrego.

            ¿Esto qué es…? ¿Teta y sopas? ¿En el plato y en las tajás?

            No, hombre, no.

            Me parece correctísimo que a miles de millones de personas les encante vivir como en la Edad Media. Pero hay que ser consecuente. Si paramos el tiempo en el año 900, nos quedamos ahí. Con todas las consecuencias. Ni tratamientos para el cáncer ni para la viruela; sanguijuelas para hacer sangrías y pócimas del brujo. Ni Rolls-Royce, ni Ferraris con GPS, ni aire acondicionado; dromedarios, abanicos y mapitas.

            Claro que ¿quién iba a pagar las consecuencias? ¿Los jeques y la Casta petrolífera? No; los de siempre. Los de abajo.

            Tengo que coincidir con mi buen amigo en el exilio que hay borrones en la historia de Francia. Por supuesto. Los mismos que en la de cualquier país europeo, si no recuerdo mal, yo diría que menos. De todos los que fueron a América, nosotros los primeros, ni uno solo escapa al juicio de la historia en el tratamiento a la población indígena: España, Francia, Holanda e Inglaterra. A todos se les fue la mano. ¿Por qué? Por la misma razón de siempre cuando una civilización superior entra en contacto con otra inferior: porque podían.

            Estamos de acuerdo en las salvajadas de los paracaidistas franceses en Argelia, las barbaridades que cometió la OAS, y también, y sobre todo, en el colaboracionismo de una gran parte de la población con la ocupación nazi. Pero habría que calzarse las botas de aquellos franceses y francesas para comprenderlos. No es tan fácil de juzgar.

            Y nos dejaron solos. Eso sí es cierto. Solos en la guerra civil ante el poderío rebelde apoyado por la potencia alemana. Eso es lo que nos sumergió aún más en el atraso secular que padecemos. Nadie movió un dedo por la II República  quitando actos testimoniales. Si no recuerdo mal hasta Churchill dijo que «Franco puede ser un problema para los españoles, pero no para los ingleses». Ese fue el espíritu.
 
            Pero sigo pensando que Francia es un gran país. Un país que parió a Rousseau y a Voltaire, que cambió el pensamiento humano con la Revolución Francesa. Nada volvió a ser igual después. Incluso los dictadores posteriores que en el mundo han sido, han tratado de justificar sus actos dotándose de parlamentos trucados.

            Así que si esto revienta, siempre nos quedará París… ¿no?

            Au revoir, mes ami.






martes, 23 de diciembre de 2014

LOS BÁRBAROS




E
l 4 de septiembre del año 476, fue depuesto el último emperador de Roma, Rómulo Augústulo, por el caudillo de los germanos (de origen huno) Odoacro. Que lo mandó confinar en la bahía de Nápoles al chaval, porque la verdad es que tenía 15 años (y sin la Nintendo).  Aquí se cifra el fin del Imperio Romano de Occidente. Un imperio que había durado cinco siglos, y que se llegó a extender desde el océano Atlántico hasta las orillas del mar Rojo. Una cosa tremenda de grande.

            Y Mariano y sus primos están preocupados porque les van a mandar a coger caracoles en menos de once meses…

            Hombre, digo yo que ese tiempo da para destruir todas las pruebas, quemar los sobres del dinero y demás labores urgentes de un gobierno como el que tenemos. Y sobre todo hacer campaña para salvar los muebles.

            Que los candelabros se los estarán llevando ya a sus casas.

            Lo de gobernar… bueno, el Mariano es especialista en aguantar unos meses más disimulando. Un tío que cuando se le hunde un petrolero con 77.000 toneladas de crudo enfrente de su chalet, tiene los santos cojones de salir a decir que nada, que solo son unos «pequeños hilitos como de plastilina», es capaz de aguantar lo que le echen.

            Y es que aquí parece que hay que ser eternos. Y no. Todo lo humano nace, crece, le da a la coyunda (lo que puede cada uno/a) y al final la diña. Por definición. Ser humano es ser transitorio. Por suerte.

            Y así nos va, unos que si «los 100 años de honradez», hasta que llegó Filesa y Roldán… (Zas en toda la boca). Antes que si «unidad de destino en lo universal», hasta que se murió el superlativo general, que resulta que no era inmortal el jodío.

            No hay ni una sola idea en el pensamiento humano que sea inmutable a través de la Historia, creo. Coño, si en los tiempos en que el imperio español dominaba los océanos fueron dos marinos científicos (Jorge Juan y Ulloa) a medir el grado del meridiano en América y tuvieron que autocensurarse para no contradecir a los teólogos: Pese a que esto parece demostrado, no debe creerse por oponerse a la doctrina católica (Arturo Pérez-Reverte, Patente de Corso). Por si los horneaban…

            Y claro, Mariano que ve que le quedan dos semestres mal contados, y venga Ley Mordaza, represión, cambio de jueces que no le convienen, de fiscal general del Estado (más bien del Gobierno), le compra a los polis de la porra un camión que lanza agua a presión por 500.000 euritos. Lo normal.

            A ninguna generación le está permitido imponer sus propias leyes a las generaciones futuras. Está en la constitución francesa de 1793. Pero claro, Mariano solo lee el Marca.

            El Régimen del 78 ha resultado fallido. El país, o lo que va quedando de él, es un desastre que ni planificando su demolición controlada se podría haber hecho peor.

            Y claro, llegan los bárbaros.

            Menos mal que en este cambio de ciclo, los bárbaros que nos han tocado, aun llevando coleta como vándalos y ostrogodos, suelen ser profesores de la Complutense. Sensatos y con una formación académica rayana en la excelencia. Nada que ver con Odoacro ni Atila.

            Si no fuera por ellos, como válvula de escape a tanta indignación acumulada… iban a faltar bombonas de butano en Repsol para según qué cosas. Que voluntarios desesperados para inmolarse, me da a mí que sobran. Conste que no estoy de acuerdo con la violencia (por imperativo legal, más que nada).

            Pero la Roma Imperial (el Régimen del 78) no se va a dejar reducir a cenizas así como así. Ni hace 1.500 años ni ahora. Van a tirar con todo. Pólvora del rey tienen sobrada, y del Banco Santander ni te cuento.

            Los de la Casta llevan apareándose entre ellos más de treinta años. Haciendo negocios entre ellos, colocando a sus vástagos en los sitios (en los sitios de no doblar el espinazo). Forrándose como si no hubiera un mañana. Y claro, tanta endogamia, a la larga trae el desastre. No falla. Al final, los puestos de decisión importantes terminan copados por gilipollas.

Si un país es como una empresa familiar. El abuelo la levanta de la nada, el padre la mantiene y le da esplendor, y los nietos… se la pulen. Porque en el fondo, los que ahora están arriba son los nietos, en mayor o menor medida, de la «cuarentena» histórica en la que nos sumió el oscuro general gallego y sus secuaces. Como si no lleváramos ya siglos de atraso gracias a sotanas y crucifijos.  

No se me entienda mal, no es que yo sea anticlerical. Pero aquí no tuvimos un Lutero, ni un Rousseau. Tuvimos a Torquemada y a Millán-Astray. Y así nos ha ido.

Así que llegan los bárbaros. Y nosotros, el «pueblo de Roma», los apoyamos. Porque llegan limpios, sanotes, mestizos (al haberse copulado con todo quisque). Y con una fuerza que derriba murallas legales absurdas y rancias.

  Ya pueden temblar los patricios de esta Roma corrupta y llevarle ofrendas a Júpiter o a la virgen del Rocío. Que están a las puertas. Y van a cruzar el Rubicón.

Y sobre todo, ya pueden dar gracias de que estos bárbaros son ilustrados y no pasearán sus cabezas en una pica por la Castellana.


Alea iacta est.
           



            Que tengáis unas felices fiestas y seamos conscientes de que en 2015 empieza una curva de la Historia. Lo que no quita que visitemos a Lúculo y a Baco, oyes.






domingo, 30 de noviembre de 2014

LA COSTRA



A
sistimos desde hace unos meses a la recuperación de un término tan viejo en la historia que parece un neologismo, pero no lo es: La Casta. No especificaré quién lo recupera porque Podemos caer en el proselitismo. Y no es plan.  


            Que aunque parezca, gracias a nuestra pedagógica telebasura o a la imparcialidad más que demostrada de la televisión pública, que Dios creó el mundo en siete días y el sexto engendró al hombre en la persona de Adolfo Suárez con la Transición… en realidad antes pasaron un par de cosas. Incluso aquí —que cada siglo nos pide el cuerpo una o dos guerras civiles—, existió una democracia (con sus carencias, o sea, como esta) allá por 1931. Que duró «lo que duran dos peces de hielo en un güisqui on the rocks» (que diría Sabina). Pero aquí somos asín…

            La Casta es un término delimitado por el hinduismo (como ya sabéis mis queridos niños y niñas), pero fue usada por, nada más y nada menos que don Benito Pérez Galdós. Y fue término arrojadizo entre los políticos de la II República (Azaña, Lerroux…). Así que es un término «Gran Reserva» de uso común en cada una de las degradaciones políticas de esta vieja y dolorida España durante los siglos XIX y XX.

            Que no han sido pocas. Los españoles nos repetimos más que la morcilla de Burgos. La Casta reinante nos borra la memoria cada pocos años y ale, a las barricadas.

            Así que me vais a permitir que anime un poco el cotarro con otro término: La Costra.

            A los que os gusta la cocina, sabréis a lo que me refiero. Bueno, a los que os gusta la cocina o solamente recordáis el primer cacillo que calentasteis en la adolescencia y se os fue la leche, con la persecución materna posterior (zapatilla volans post maternum absentia). Porque la leche, como la energía, ni se crea ni se destruye. Se transforma. En costra. O bien rememoráis con cariño aquellas primeras paellas de recién casados, para las que los valencianos tienen un término que os salva: el arroz socarraet.

            —No se me ha pegao la paella, es que me gusta socarraet.
            —Sí, cariño, anda, déjame a mí…

            Yo creo que tiene su aplicación política. A ninguno se os ocurriría usar una paila tras tamaño desastre ni para transportar yeso. Pues lo mismo ocurre en política, tras el desastre generado por el Régimen del 78 (que sería la paila ya negruzca) no se puede «cocinar» nada nuevo. La Casta se comido los tocinos, o los ha ingresado en Suiza y nos ha dejado una Costra del color de nuestro futuro: negra como los sobacos de Satanás.

            No se puede lavar la sartén, hay que rasparla con una espátula de jueces independientes durante años para que vuelva a lucir limpia y pueda tener un uso algo parecido a higiénico.

            O mejor tirarla y comprar una nueva. Que tiene mierda desde doña Carmen Polo de Franco. Y sus nietos que nos gobiernan hoy.

            Asistimos impertérritos al espectáculo de Mariano ¡queriendo abanderar la lucha contra la corrupción! Increíble. Justo al día siguiente de haber tenido que echar a la ministra superguay, Ana Mato por estar sumergida hasta las trancas en la trama mafiosa de la Gürtel.  

Un Registrador de la Propiedad que usa las órdenes internacionales de detención de Interpol para envolver arenques, supongo… Me refiero al caso de las cursadas por la juez argentina María Servini, contra los torturadores del franquismo (Billy el Niño y el capitán Muñecas) y las posteriores contra, entre otros, Martín Villa y el suegro del defenestrado ministro Gallardón (Utrera Molina).

Un tipo denunciado por las asociaciones de jueces de su país ANTE LA ONU.

Impasibles también vemos a nuestra Sultana Díaz corretear pizpireta de Isla Cristina al Cabo de Gata como si el gobierno de esta autonomía del sur, que tiene el tamaño de Portugal, durante los últimos 30 años no hubiera sido otro entramado mafioso-clientelar.

En mi modesta opinión, NADIE que haya ocupado UN SOLO cargo político o digital en la Administración, cobrando… pongamos más de 2.500 euros al mes (por ser generosos), o en cualquiera de las innumerables empresas públicas creadas como administración paralela para eludir la lupa de los interventores puede seguir ni un solo minuto en su sillón. Y cuando digo nadie, es NA-DIE. No me fío de ninguno de la cuadrilla.

O cambiamos de sartén o la comida seguirá sabiendo a detrito. Y para quemados... ya estamos nosotros.




jueves, 23 de octubre de 2014

VIDAS PATÉTICAS



Y
o sé que, a vosotros, mi pequeña, dorada y adorada parroquia de lectoras/es, os pone más que escriba de la vida cotidiana que de política, ética o economía. Suponiendo que uno fuera capaz de tanto, que es mucho suponer. Pero esto es una suerte de diario en el que este triste pecador letraherido intenta plasmar los gritos que le surgen de sus silencios. Aunque oye, entre col y col, lechuga…

            Y no es que piense yo que mi vida es patética del todo. Si tuviera que compararla con algo, quizá me atrevería a hacerlo con una obra de Miguel Mihura, Muñoz Seca o quizá de los Monty Python. Digamos que más que patética ha sido rara. Casi siempre peculiar con momentos  insólitos. Aunque no me quejo. Y normalmente me refiero a ella en plural, porque han sido varias vidas. Hay gente que nace, la sientan en la trona de comer papilla, de ahí la pasan al pupitre de primeras letras, una vez alfabetizado se muda a una silla de oficina y continúa ahí cuarenta años hasta que pasa a la posición de estirar las piernas por fin, en una caja de fresno americano con visillos.

            Y lo peor que han hecho en toda su vida ha sido quitarle las grapas al compañero de departamento.

            Que si el verbo pecar está en el diccionario de la RAE (que por cierto, celebramos ahora su tricentenario, ya podíais quitarle el polvo, bandíos…) es para conjugarlo, cada una/o según su necesidad y bochornos, claro.     

Si gente así hace falta, estamos de acuerdo. Yo mismo, muchas veces me hubiera cambiado por un oscuro funcionario con manguitos, visera y tampón en el lóbrego sótano de un ministerio. De hecho, cuando vuelvo la vista atrás, si me dices que tengo que repetir todas las vidas que he agotado, no sería capaz. De verdad. No tendría fuerzas. Estoy a ver si tengo fuerzas para terminar esta última… que ya voy servidito.

Y es que uno, aunque me veáis por la calle con expresión eutímica (venga, aquí podéis celebrar el tricentenario de la RAE y buscarlo) y andar pausado, la montaña rusa la lleva por dentro.
  
Por ejemplo, si yo hubiera nacido Dios, la semana tendría solo dos días: domingo y lunes. El lunes sería infernal, con el trabajo comprimido de crear los planetas, los ornitorrincos, el hombre, la mujer, a Jorge Javier Vázquez… y el domingo, derrengado, exhausto, sin fuerzas, hubiera pedido una pizza barbacoa a las cocinas del infierno. Que te la trae calentita el mismo Pedro Botero en el vespino rojo del motorista fantasma.

Lo que está claro, es que cuando hablamos de patetismos, a nuestra generación se le viene a la mente como un rayo una palabra: SEXO.

Fijaos, mis queridos feligreses y feligresas, si ya los ochenta nos liberaron de ataduras religiosas y políticamente correctas, que corriendo aquellos años, el que no follaba era porque no quería. Hasta los feos tenían el carné de baile completo. Pues nada, crecimos, hicimos lo mismo que nuestros padres (más o menos) y sabe Dios porqué se nos fue amustiando la flora de las ingles, por muy brasileñas que nos las dejáramos.

Esto viene al caso de una estadística que cayó en mis manos hace poco, sobre la cuantificación de la práctica sexual en nuestro país (de la calidad no dice nada, por suerte). Resulta que del total de la muestra, el 85 por ciento practicaban la coyunda «anualmente» (cágate, Manolín), «mensualmente» o el triste y obligado «una vez por semana». El resto deben ser Nacho Vidal y sus primos.

¿Cuándo se nos jodió la jodienda?

Cada uno recurre a lo que puede, si oye, yo lo entiendo. Lo más cercano, rápido y sin problemas (a ver, que no hay nada más cercano a uno/a mismo/a que la mano veloz). Supongo que también hemos pasado la fase hiperhormonal. En mi caso, puedo confesar sin complejos que el sexo ha pasado a un tercer y cómodo lugar tras la literatura y los boquerones fritos (no siendo excluyentes entre sí).

Pero claro, cuando uno va a al supermercado, espacio de reflexión social donde los haya, y choca accidentalmente con los pechos de una reponedora ubérrima que encima le pide perdón… Coño, haces memoria y piensas que son las últimas tetas que has tocado en dos meses al menos.

¡Y te pide perdón! ¡Vive Dios! ¡Si al sentir ese maravilloso oleaje muscular en el brazo casi me dan ganas de llorar!

Así que sales con la compra pensando que sí, que los boquerones fritos están bien. Pero como la proteína del conejo…





miércoles, 17 de septiembre de 2014

MISERIA COMPARADA




N
os quieren rendidos. Heridos, yertos. De igual manera que, cuando antes del asalto final, la artillería bate siempre una posición con obuses de grueso calibre que no te dan tiempo a reaccionar, así nos quieren. Aterrorizados, sin fuerzas para levantar la mirada del suelo. Y que cada vez que la levantemos nos caiga encima una lluvia de metralla, barro y sangre. De miembros y vísceras de compatriotas a los que no podemos (y normalmente no queremos) ayudar porque movernos significaría variar la probabilidad de que nos revienten a nosotros.

            Y así nos quedamos en nuestra última trinchera: el sofá. Con la doctrina del shock en la mochila. En la seguridad del silencio ante la injusticia. Porque aún podemos tomarnos alguna cañita el fin de semana, porque nuestros hijos aún comen, porque incluso todavía podemos pagar la hipoteca o el alquiler. Aunque veamos como caen, uno tras otro, millones de compatriotas de ese ejército que movía un país, de esa clase media que hacía que la democracia fuese posible.

            Pero lo peor es que cuando acabe de machacarnos la artillería pesada, solo será la señal de que tocan a degüello para los pocos derechos y libertades que hayan quedado.

            No nos engañemos, cuando la brecha social se va convirtiendo en abismo, el sistema democrático no es posible. Las rentas del capital hace ya tiempo que superaron a las del trabajo. Y aquí, 4 de cada 5 euros que ingresa el estado en impuestos son del trabajo. Así que con 47.000.000 de habitantes, una población activa de únicamente 17.000.000 de ciudadanos (de los que ya 1,5 millones son a tiempo parcial), 8.400.000 pensionistas, 5.600.000 desempleados de los que casi la mitad ya no perciben nada… la tormenta perfecta está en marcha.

            Cualquier gobernante serio estaría aterrorizado.

Pero él no. Mariano está a lo suyo y a lo de los «suyos». Podemos llamar a  Somalia un «estado fallido» pero cuando esto reviente, veremos si lo que tendremos que preguntarnos es si lo que en realidad han sido los últimos 100 años del hombre es un «Planeta Fallido»…

Creo que las palabras de Arturo Pérez-Reverte no pueden estar más acertadas en este caso:
« […] Y mientras, su jefe en la Moncloa, fumándose un puro, incomunicado, ajeno a todo, impasible como Don Tancredo […] », « […] empiezo a creer que si Aznar era un arrogante y Zapatero un imbécil, Rajoy es un sinvergüenza […] ».

Yo me atrevería a añadir que Felipe, Guerra y sus Solchagas prepararon el camino de la putrefacción que hoy sale a flote. Porque Suárez, bueno, Suárez era él o los sables. O eso nos hicieron creer.

El Capital hace tiempo que ganó la guerra al Trabajo. La economía financiera a la economía productiva. ¿Creéis que en Alemania se vive mejor? Puede que todavía sí, pero hablad con un joven de Berlín, de Paris, de Ginebra, de Londres. No digamos de New York. Lo digo porque no es difícil, yo alguna vez lo hago; para eso están las redes sociales, ¿no?

¿De verdad creéis lo que cuentan en Españoles por el mundo, Andaluces por el mundo, Turolenses por el mundo…? ¿No os planteáis el porqué de la proliferación misionera de estos programas anunciando un nuevo mundo FUERA de nuestras fronteras? ¿Podría ser que aquí no hay sitio ya para todos? ¡Aquí! ¡En la patria de Hernán Cortés! Donde hubo un tiempo en que emigrar era el estado natural.

Aquí lo que interesa es mantenernos en una «pobreza sostenible». Mantener un ejército de trabajadores en la reserva (nada nuevo, ya lo decía Marx a mediados del XIX). Millones de trabajadores sin empleo, subsidiados, subempleados o directamente bajo los puentes. Sobreviviendo gracias a las «redes sociales» (y no me refiero a facebook, twitter) a la pensión del abuelo que acoge a las familias hambrientas de sus tres hijos. Al menos en la versión social mediterránea.

Porque casi todas las especies lo hacen, delfines, elefantes… por pura urgencia genética, que a su vez, supongo que convierte los impulsos genéticos en éticos,  involuntariamente. No me preguntéis la explicación, ¿puede que los miembros de una misma especie se reconozcan en el ejemplar de al lado? ¿Que el defenderlo vaya implícito en el código genético como una extensión del instinto de supervivencia de uno mismo?

            ¿Qué clase de fiera salvaje e inhumana hay que ser para sonreír y andar braceando con fingido vigor al lado de Ángela Merkel en el camino de Santiago mientras tu país se hunde en la miseria? ¿Eh, Mariano? ¿Qué clase de hiena eres?

            ¿Eliminamos la protección social a los más desfavorecidos? Bien. Volvamos a la selva darwiniana. Pero entonces, no nos extrañemos de que los de abajo se armen, roben y asesinen. Pero la eliminamos TODA. Eliminemos la policía y los bomberos. La Casta los tiene privados. A ver cuánto aguantan.

¿Cuánto poder adquisitivo has ido perdiendo, primero por la inflación (que es el impuesto de los pobres), ahora por la devaluación laboral, ya que no puede devaluarse la moneda… ¿qué evidencia tienes de que dentro de 10 años alguien decida que vivas mejor? Hasta ahora ha sido al revés, ¿no? Excepto un pequeñísimo paréntesis histórico que le pilló a tus padres… no a ti. Y desde luego no se va a repetir para tus hijos.

Como explica estupendamente Beatriz Gimeno (ver artículo[1]): « […] Cuando la sanidad sea un derecho sólo de los que tienen trabajo legal, como en EEUU, ésta se convertirá en una potentísima arma de negociación (por llamarlo de alguna manera) en manos de los empresarios. Con tal de tener un seguro médico más o menos decente para su familia la gente estará dispuesta a trabajar aun más barato. […]».

            ¿Aún… más… barato? ¿A que parece increíble? Pues sí. Siempre se puede.

La reflexión que me hago es: ¿quién sufre más? ¿Un ciego de nacimiento, que jamás ha conocido el color, o alguien que pierde la visión tras un accidente a los 35 años?

¿Un pobre que nace, crece y muere entre la pobreza en Somalia o un titulado universitario arruinado vagando por las calles de Londres? En realidad, gracias al satélite, sufren los dos. 

Aunque la miseria sobrevenida, para alguien que vivió en la clase media, disfrutó de una mínima dignidad, a la larga, lleva al suicidio o a la rebelión. Pero aquí hemos olvidado la Historia…

¡Pues que viva el vino!




* Por cierto. D.E.P. Emilio Botín e Isidoro Álvarez (Santander y Corte Inglés). Tanta paz lleven como descanso dejan. La Naturaleza, al final, siempre viene en remediar la ceguera del hombre.





jueves, 7 de agosto de 2014

DESCANSAR EN PAZ




H
ace unos días que me está corroyendo un dolor infame. Rastrero, cobarde, vil y traidor. Se debe a mi ya larga trayectoria vital, de la que no reniego, pero de la que voy estando hasta los cojones, si se me permite la expresión (por otra parte muy castellana). Un tema vulgar de rodillas y tobillos, nada heroico por otra parte.

No es un dolor de morirse, no. Es de joderse. Un dolor raso, de infantería. Como ese amigo gorrón que te acompaña durante toda tu vida y te «sablea» siempre que puede. Sables, dagas y puñales; eso es lo que parece a veces que me manda Júpiter tronante para recordarme que soy humano. ¡Como si uno no lo supiera ya a estas alturas del partido! Pero nada, los dioses ya sabéis como son. Fíjate lo de Prometeo. Que hay que tener mala leche. Y yo pues mira, fumar fumo, pero no he robado el fuego del  Olimpo, que le compro los mecheros a mi estanquera. A ver…

Antes el tema del dolor estaba mejor gestionado. Era una señal de la sabia Naturaleza que te indicaba, por un poner, que un guerrero cristiano o sarraceno, te acababa de rebanar algún tendón con el alfanje o la Tizona. Te ayudaba a cabrearte y seguir en la batalla muriendo victorioso o derrotado pero con la cabeza bien alta. Exceptuando los casos en que te la cercenaban certeramente, claro.

O bien, los primos de Neanderthal, cuyo concepto del dolor era totalmente distinto, supongo. Si les daba un dolorcillo de baja intensidad, no se preocupaban demasiado. Si era un dolor fuerte tampoco, porque normalmente indicaba que estaban siendo masticados por algún bicho más gordo que ellos. Así que para qué se iba a preocupar uno. Tampoco duraba tanto.

Según leí una vez, los cartílagos, que son como las «bisagras» de los huesos, están pensados para durar unos 50 años. Y no lo veo mal, oye. A ver qué pieza hay hoy en el mercado que te dure eso. Si el problema no es de diseño. El problema es que nos empeñamos en seguir vivos 90 años con piezas que duran 50. Es como si los jugadores de un partido de fútbol calcularan el tiempo para meter goles pensando que la prórroga tiene que durar lo mismo o más que el propio partido.

Que sí, que queda muy bonito en las pelis de comandos lo de que «el dolor es tu amigo. Te indica que sigues con vida». Anda y que te pelen, mi sargento…

Así que lo he pensado y me voy a declarar muerto.

Al fin y al cabo, un cadáver no sufre. Unos os dirán que el alma sube al cielo, va al purgatorio de mediopensionista o baja al infierno. Cada uno según su creencia. Como si la idea de «arriba» o «abajo» fuera algo más que un concepto de la topología matemática o de un programa de Barrio Sésamo.

Un cadáver no sufre. Lo digo porque tengo a mi sobrino que está haciendo Medicina en Granada y hacen prácticas con cadáveres. Pues todavía no se les ha dado ningún caso de que alguno se levante mientras lo sajan y les arree una hostia. Que este me lo hubiera contado seguro.

Y es que estar muerto tiene sus ventajas. La primera es que «no estás». Por definición. Por ahí le tengo leído a alguien que cuando la Muerte está, tú ya no. Y al contrario.

Y nos pasamos la vida preocupándonos por objetivos, metas y ambiciones que en la mayoría de los casos (eso ya os lo puedo decir) no pasarán de la noche de fin de año.  

Así que he pensado que voy a estar muerto un tiempo. Como si un rayo mandado por Odín me hubiera atravesado la mollera y me hubiera reducido a cenizas. Oye, rápido e indoloro es.

Porque estoy bastante cabreado con mi persona física. Cansado, hastiado. Este conjunto disjunto de cerebro, carne, huesos, agua (algo de cerveza, con moderación ya) e impulsos eléctricos que soy. Desde luego, no es el cuerpo que yo hubiera elegido caso de existir un Corteinglés para almas prenatales. Ni siquiera soy guapo, detalle que me importa una higa, dicho sea de paso. Cuando he triunfado en el arte de conquistar algún Monte de Venus, bien sabe Dios que ha sido gracias a mi lengua. Y ahí lo dejo… Es un cuerpo demasiado grande. No tengo quejas de medir 1,80 pero lo malo es que casi los mido también de hombro a hombro. Así que me paso la vida chocando con los vanos de las puertas. No entro bien en un coche, por eso voy en moto. Y para poder volar con Ryanair tendría que hacerme piloto…

Así que imaginad que, de pronto, dejáis de existir. Cosa difícil de imaginar por mucha imaginación que tenga uno.

El dolor desaparece, las sensaciones, la percepción.

Se puede pasear por tu lado la mismísima Mónica Bellucci con un conjunto de Victoria´s Secret que nada. No mueves ni un músculo. Ni siquiera ese.

Pueden sentar tu cadáver en el chiringuito El Tintero de Málaga y ver pasar las fuentes de fritura de pescado sin que se te inmuten las aletas de la nariz. Una pena.

Pero claro, dejas de pagar impuestos, el IBI, el IVA, te quedas más delgado, por fin consigues dejar de fumar (que es un ahorro de la hostia ya). Te baja la tensión, el colesterol, las transaminasas. Contribuyes a la reforestación del ciprés.

Te da igual que sea verano o invierno porque te mantienes a la temperatura del terreno. Como los lagartos.

Vamos, una serie de ventajas que no están suficientemente valoradas, creo.

Así que si queréis comunicaros conmigo no mandéis WhatsApp´s. Me rezáis cada uno al Dios que queráis. Que ya lo repartirán en centralita.

Como mínimo hasta septiembre.

Que tengáis un buen verano.







miércoles, 16 de julio de 2014

ADIÓS MUCHACHOS...



«Me voy a hacer un rosario
con tus dientes de marfil…
Como nos sigas jodiendo,
mientras yo no estoy allí.»


E
sto lo podría cantar perfectamente (adaptando la letra de El Emigrante, de Juanito Valderrama) Nuria. Veintipocos. Profesionalmente preparada. Trabaja de personal sanitario en Alemania. Se llama Nuria pero también se llama Estefanía, Maitetxu, Lola, Carmen, Raúl… Trabajan en su campo en tierras teutonas. O con los anglos. O con los vikingos.

Porque en Ayamonte no hay ná.

        Pero no solo lo canta ella. Que el fandango tiene muchas voces. Lo canta su novio, su madre, su abuela, sus amigas… siempre con un recordatorio cariñoso hacia los familiares del gobierno, hasta el tercer grado (ya que estos mismos familiares, el que más y el que menos está enchufado de asesor/a de algo). Vamos, como será, que lo último es que se comenta es que al Tribunal de Cuentas le van a cambiar el nombre por el de Tribunal de Cuñaos (Ver noticia).

            Así que tenemos a una manzana entera de Ayamonte por la que no puede pasar un ministro sin escolta armada.

            Y os digo una cosa, en cada bloque de vecinos, si no hay una Nuria hay dos. No me refiero a sitios como Sotogrande, La Moraleja… no, me refiero a donde vive la gente. Vosotras/os y yo.

            En lo que queda de este triste país, nos hemos quedado lo que en el habla local se definiría como: «los que no valemos ni pá estar escondíos…». Me incluyo yo, la Casta política y a la cabeza, como no podía ser menos, d. Mariano. De hecho, os puedo decir que he visto pruebas para pasar el examen de castellano dirigidas a extranjeros y os aseguro que Mariano, con dificultad y sacando mucho la lengua, puede que superara el A2. No más. No te digo ya si tuviera que buscarse los garbanzos (en su caso el lacón con grelos) allende los Pirineos…

            Y así nos va. Acabo de leer por ahí que los niveles de investigación, de I+D+i, han retrocedido a cotas de hace unos ocho años. Lo ÚNICO que nos podría haber salvado de la debacle (ya que después de la derrota de Maastricht nos obligaron a desindustrializarnos, a desmontar los astilleros, la minería…), la investigación, las patentes. Un campo en el que los nativos de Españistán siempre hemos sido punta de lanza (el autogiro, el submarino, el chupa-chups, la fregona, etcétera). Que aquí el más tonto hace relojes.

            Coño, si acabo de leer esta mañana que el Ministerio de Defensa le ha encargado 1.078 sables a los chinos. En detrimento de las espadas toledanas que parece que eran cinco euros más caras. La última de Pedro Morenés. Los maestros espaderos de Toledo, ¡que hicieron temblar al mundo con su acero! Le habrán dicho al ministro que conforme se vayan jodiendo las de los chinos, que se las repongan de plástico, que también las venden al ladito de casa.

            Pues en esas estamos. Porque lo de las espadas es una anécdota, pero los recortes en Sanidad y en todo lo demás, no. ¿Es para que Nuria se suba por las paredes o no? Y Estefanía, y Raúl…

                 Este país va a perder casi 2 millones de trabajadores en los próximos seis años (Ver noticia). Y va a perder a LOS/AS MEJORES. A los/as más jóvenes. A los/as mejor preparados/as. Además vamos a ir envejeciendo. Seremos más viejos y más pellejos. Las pensiones, para los que lleguen con vida, puede que se terminen sorteando con la terminación de la ONCE.

            El otro día me dijeron que tenía una «visión apocalíptica». Os emplazo a hacer la siguiente estadística de la señorita Pepis: Mirad a vuestro entorno, a vuestra familia. Calculad cuantos pensionistas, trabajadores activos, desempleados y estudiantes hay. Pues eso es lo que hay.

            Os digo una cosa, cuando un ciudadano es secuestrado por algún grupo de piratas somalíes o similares, se movilizan todos los ministerios necesarios para su rescate. ¿Por qué no consideramos lo de Nuria… un «secuestro laboral»? ¿Por qué no la rescatamos? Os aseguro que es mucho más barato contratar personal sanitario que hacer 2.000 millas con un grupo especial de combate a bordo de una fragata de la Armada.

             Joder, que los Tercios de Báñez son ya 6 millones de almas. ¿Me vais a decir que no estarían dispuestos a fabricar sables cinco euros más baratos? ¿Y a montar la mayor industria del Chupa-Chups del mundo? ¿Y de fregonas? Lo que haría que cotizaran a la Seguridad Social, y se pudiera contratar personal sanitario, profesorado, bomberos, asistentes para dependientes… en fin, de todo.

            ¿O es que pensáis que el I+D+i es solo para fabricar cohetes que vayan a la Luna?

       ¿Pensamos que nos podemos permitir tener a los mejores jóvenes derrochando su talento fuera? Nos vamos a la mierda de la mano. Todos.

    A Nuria la vamos a traer. Con su novio y con su futuro.

        Os voy a dejar el vídeo, porque es desgarrador. Si no os levanta padrastros en el alma es que sois Casta. O soñáis con serlo.


            Y para compensar, otra compatriota emigrada. Os partiréis de risa con ella. Os costará imaginarla llorando lejos de su tierra. Pero también lo hace. Seguro. 




domingo, 22 de junio de 2014

A Felipe VI «El preparao»



Que no hay reinado más vil
que el que a golpes amanece.
No quisiste ser candil,
nos mandaste a tu alguacil
y varazo al que no rece.

Las calles de aquel Madrid
de vacío estaban llenas.
De cómitres, siete mil.
Las banderas, sin añil,
y a tus súbditos ajenas.

Y el que no lució el color
rojo y gualda obligatorio
a trena mandó el censor.
Con grilletes de dolor
lo sacaron del velorio.

No he de obedecer tu ley
más que por imperativo
legal, que no justo, güey.
Sanciónelo el Opus Dei
o el mismo Dios redivivo

Felipe, no eres mi rey.
Ni tu bandera la mía.
Ni oveja soy de tu grey,
ni soy de tu yugo buey,
ni vas por mi misma vía.